Los detenidos usan toallas y ropa interior rosa. No se puede fumar ni tomar café. En un mes, la ley que criminaliza a los “sin papeles” entrará en vigencia en el sur de Estados Unidos.
“Tent City” es el nombre con el que bautizó a este inusual centro de reclusión de Phoenix, conformado por catres de 1,68 metros de largo y carpas de campaña militar al aire libre en lugar de celdas, rezagos de la Guerra de Corea que el Departamento de Defensa le cedió en 1993 para evitar el desembolso de 78 millones de dólares en la construcción de nuevas instalaciones.
“Una cárcel no es el Hilton. A los criminales se les debe castigar por sus crímenes, no dejar que vivan con lujos hasta que les llegue la libertad condicional, sólo para que salgan a cometer más crímenes y regresen a vivir del dinero de los contribuyentes”, argumentó el “sheriff Joe” que sirvió 25 años en la agencia antidrogas DEA antes de postularse por primera vez en 1992.
Un letreo que reza “Habitaciones disponibles”pende en un extremo del centro que hoy ocupan acusados por delitos menores y algunos inmigrantes ilegales a quien Arpaio hostiga con obsesión, según denuncian las organizaciones de latinos de Arizona. Pero si la ley avanza, todo indica que la población de “Tent City” aumentará en forma simétrica a las potestades racistas que desplegará la SB 1070.
En el mundo creado por Arpaio, los detenidos visten uniformes a rayas, usan ropa interior, remeras y toallas color rosa, y la ley es un décalogo de mandamientos que él mismo escribió. “Como una de las funciones de la cárcel es rehabilitar, los presos tendrán acceso a libros sin contenidos ideológicos, sólo religiosos y patrióticos. Prohibidas las revistas con insinuaciones sexuales”, explicita el mandamiento quinto.
Tampoco habrá un gimnasio a disposición de los “sin papeles” detenidos en el futuro, ya que Arpaio considera que el tiempo que pasen en “Tent City” debe ser aprovechado en beneficio de la comunidad cumpliendo trabajos sociales. Ni podrán fumar o tomar café, ya que no tienen valor nutricional alguno. Un destino poco placentero para los “sin papeles” que caigan en las manos del “sheriff Joe” cuando la ley de Arizona desate su furia.
Comentá la nota