Fumigaciones: establecieron un protocolo para ejecutar la ordenanza

Municipio, productores y ONGs ambientalistas determinaron tres etapas progresivas, en el plazo de un año, para terminar con el uso de agroquímicos en la franja de mil metros. Avanzan estudios para testear residuos en frutas
El reloj comenzó a correr el pasado lunes. En el plazo de un año, se buscará terminar con el uso de los agroquímicos en la franja de mil metros que por ordenanza debe estar libre de estos productos. Se trata de una normativa de difícil aplicación y por eso funcionarios, vecinos, representantes de ONGs y productores están sumando esfuerzos para lograr el objetivo. “Es una cuestión de salud pública”, anunció Rafael, huertero de la Feria Verde.

Este miércoles se realizó en instalaciones de la Secretaría de Producción la sexta reunión donde las partes acercan posiciones y se logró establecer un protocolo de procedimiento.

El punto clave es el artículo 10, inciso d, de la reglamentación que marca el plazo de 365 días para que Gestión Ambiental -como unidad ejecutora- aplicara las sanciones a aquellos productores que infrinjan la normativa, es decir que fumiguen a menos de mil metros del límite del campo, donde pueden situarse viviendas, jardines de infantes o escuelas.

La denuncia de una comunidad educativa dejó en evidencia lo prolongado del tiempo: veían cómo se fumigaba a menos de 50 metros del patio de una escuela y al hacer la denuncia, se toparon con que recién en un año el Municipio podía actuar y sancionar al propietario del campo.

En la reunión de este miércoles se acercaron posiciones y se acordó una gradualidad de sanciones y controles. “No se puede de un día para el otro salir a sancionar. Estamos hablando de producciones que requieren planificación”, reparó Jorge Gambale, director de Desarrollo Productivo de la Comuna.

El año ya fue dividido en tres etapas de 120 días cada una. Durante la primera –que entró en vigencia el pasado lunes- se realizará un relevamiento y se elevará un pedido de informes a catastro, para delimitar la franja de mil metros. “Se va a pedir la receta agronómica y se dará cumplimiento a la ley provincial”, puntualizó el funcionario. De esta manera, se podrán controlar los agroquímicos utilizados.

En la segunda etapa, se avanzará ya con la restricción en el uso de productos contemplados en la ‘banda roja’. Se trata de aquellos de mayor toxicidad y que se estima salgan del mercado en los próximos años.

En la tercera fase, sólo quedarán aquellos de la ‘banda verde’ y se deberán dejar de utilizar los productos contemplados en la banda roja, azul y amarilla.

Rafael González, quien participa de la Feria Verde que se alza en Plaza Rocha, reparó en que se está promoviendo “otro modelo de producción”, libre de agroquímicos.

Si bien se mostró conforme con el desarrollo de la reunión, planteó que “por ahora son buenas intenciones”. “Sin embargo es importante que el tema esté sobre la mesa: que se discuta la necesidad de aplicación de esta ordenanza y la necesidad de modificar las formas de producción”.

“Nosotros lo planteamos y así se entendió: es un problema de salud pública que afecta la producción. En cambio ahí se decía que era un problema de producción que afectaba la salud”, diferenció.

En este sentido, Rafael planteó “no es sólo un problema con las fumigaciones, sino también con los alimentos que llegan a todos los mercados”.

Cuando El Atlántico le preguntó a Gambale por la posibilidad de avanzar en otro modo de producción, el funcionario mencionó: “Hay un sistema de control integrado de plagas, a través del cual se busca una alternativa al agroquímico. Muchos productores ya están trabajando con muy buenos resultados. Está en una instancia que ya salió del laboratorio”, precisó.

“Quedó evidenciado cómo es absolutamente factible asumir este criterio sanitario de precaución ante los tóxicos, en comunas agrícolas, acordando con todas las partes su cumplimiento”, señalaron desde la ONG Bios.

“Destacamos que se haya reconocido la problemática. Esperamos que del dicho hay hecho, no haya un largo trecho”, cerró Rafael González.

Para consumir alimentos sanos

Si bien el uso de agroquímicos está permitido, a veces sucede que los productores los utilizan en exceso o bien se cosecha antes de tiempo, lo que genera que queden residuos en las frutas y verduras que llegan para el consumo.

Frente a esta situación, se realizan controles en el mercado de abasto para evitar justamente el consumo de alimentos con residuos tóxicos. Pero actualmente los estudios se realizan en los laboratorios de Senasa en Capital Federal y hay que esperar siete días para obtener el resultado. En ese plazo ya se distribuyó la mercadería, se la vendió en almacenes y fue ingerida por cualquier vecino. “Hoy no frenamos que esto no llegue a consumo”, indicó Gambale.

Por ello, se está buscando una alternativa en algún laboratorio local, que cuente el equipamiento adecuado. De esta manera, adelantó el funcionario, se podrían obtener los resultados en horas. “De esta manera, los alimentos que no puedan ser consumidos, se podrán decomisar y no llegar al circuito comercial”, preció el director de Desarrollo Productivo.

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