El valor de todo análisis o balance anual recae en la objetividad y rigurosidad para interpretar los hechos que por su peso marcarán el devenir, para así establecer las metas a alcanzar en el futuro, por lo que hay que dejar en claro que el objetivo no es ser ni pesimista, ni optimista; el objetivo es dejar de lado los relatos que buscan construir realidades, para tomar las realidades y a partir de ellas construir las soluciones.
De la vieja agenda, como transporte público y tránsito -que más allá de anuncios de grandes planes, no han resuelto ni el más sencillo de los problemas- y el sistema de recolección de basura tiene que ver más con una parodia que con actos de gobierno. El emisario submarino, después de vencidos varios plazos de culminación, todavía está en veremos, lo que ya hace dudar sobre la seriedad del proyecto. Y la ciudad, a pesar de ser costera, en muchos sectores se sigue inundando durante los temporales.
Entre los problemas resueltos podemos decir que el Cema es un avance, pero la calidad de sus servicios y su misma continuidad dependerán de los aportes del Tesoro Nacional ya que la Municipalidad no va a poder cumplir con el compromiso de financiar su funcionamiento por la calamitosa situación de sus números.
A grandes rasgos se puede afirmar que muy poco se ha avanzado en la resolución de la vieja agenda y la nueva agenda, la que no se quiere admitir, está en los profundos problemas económicos-estructurales relacionados con la parálisis de nuestro puerto productivo y el enorme déficit energético.
Una visión moderna de organización urbanística no toma los temas de forma aislada ni mucho menos, como lo hace el gobierno de Pulti, que multiplica los organismos de planificación. Una ciudad es un conjunto de circunstancias e intereses; lo que se hace en un área indefectiblemente afecta a otra o varias áreas.
El intendente Pulti, aparentemente, en esta etapa ha desechado el ejemplo de la ciudad de Rosario y ha adoptado el ejemplo de la cálida ciudad de Curitiba y, por lo menos en esta etapa, habla de bici-sendas sin observar el rigor de nuestros inviernos y nuestra accidentada geografía. Francamente me gustaría ver al Intendente subir en bicicleta la Loma de Stella Maris llevando a su señora sentada en el caño durante nuestro impiadoso agosto.
Se habla de vías exclusivas para transporte público cuando, en realidad, ni por asomo nuestro transporte colectivo de pasajeros cuenta con unidades suficientes para reemplazar el transporte privado. En Curitiba, los cartoneros fueron integrados en el sistema de recolección de residuos y aquí se los persigue. En Curitiba desde el año 1965 se han instalado cinco fábricas automotrices y nosotros no tenemos la generación ni provisión de voltaje para sostener lo que ya tenemos instalado. En el centro histórico de Curitiba no se toca ni un edificio ni se modifica el paisaje tradicional; crearon otros centros comerciales, industriales y gubernamentales, redistribuyendo espacialmente todas las actividades y evitando de esta manera que toda la gente vaya al mismo lugar al mismo tiempo, dando una solución concreta y real al problema del tránsito y a todas estas medidas le sumó un transporte público eficiente que pueda sustituir al tránsito automotor privado.
Pero por sobre todo, Curitiba mantuvo en el tiempo y con distintos gobiernos esta línea de desarrollo de una manera autónoma de sectores empresariales y se abocó a las soluciones del conjunto de la sociedad. El mayor ejemplo a seguir que dejó Jaime Lerner, creador del proyecto urbanístico de Curitiba, está en su espíritu autónomo, la búsqueda del bien común. El objetivo a alcanzar por sobre cualquier tema práctico es terminar con el “Estado bobo” que condona deudas a lobbys empresariales, que no es capaz de reclamar la prometida repotenciación de la Central 9 de Julio o denunciar el vaciamiento que la Multinacional Camuzzi practica a nuestra empresa de distribución eléctrica, o ponerse al frente en la defensa de nuestro recurso pesquero depredado por flotas extranjeras.
La defensa del trabajo es fundamental, porque el trabajo genera condiciones sociales sanas para el desarrollo del individuo, que sirva como plataforma para combatir los flagelos de violencia e inseguridad urbanas cada vez más notorias, la pobreza que se expresa desde la sub alimentación hasta la falta de vivienda.
Mar del Plata tiene todo lo indispensable para no sólo satisfacer las necesidades de sus habitantes, sino también puede ser uno de los motores que impulsen al país. Pero para esto, la comunidad marplatense, desde la lucidez y la práctica ciudadana, deberá hacer las preguntas que se deben hacer y pedir las soluciones que se deben dar, todas las oportunidades están al alcance de las manos. Tan solo se precisa la participación y el compromiso ciudadano para reencausar a la política.
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