Fallas estructurales y de la coyuntura económica estimulan el éxodo de científicos y estudiantes
Por Elisabetta Piqué |
ROMA.- No es una novedad la fuga de cerebros que, desde hace ya varios años, sufre Italia. La novedad es que este dramático y silencioso éxodo de miles de jóvenes más que calificados, con títulos bajo el brazo y ganas de triunfar, le cuesta a Italia más de 1200 millones de dólares por año.
Tal es el capital generado por las 243 patentes que los 50 mejores cerebros italianos registraron en el exterior, suma que en los próximos 20 años podría trepar a 3770 millones de dólares por año, según un estudio del Instituto para la Competitividad, publicado por el diario romano La Stampa.
Aunque no hay cifras oficiales sobre la "fuga de cerebros" que padece Italia, país que prácticamente no crece desde hace diez años y donde el desempleo juvenil ha alcanzado la cifra récord del 36,4%, el fenómeno es cada vez más alarmante.
No sólo se escapan científicos -algo que significa una pérdida millonaria-, sino también muchos estudiantes. Tommaso Onelli, un joven que acaba de terminar el secundario en un colegio internacional de Roma, dijo a LA NACION que el 75% de sus compañeros decidió irse a estudiar al exterior. "Los motivos son diversos, pero la sensación general es que acá no hay futuro", explicó.
Las matrículas universitarias bajaron un 15% en los últimos ocho años, con tasas de abandono del 23% en el primer año de estudios y del 30% si se incluye el segundo año.
Más allá de la actual recesión, el éxodo es fruto de un cóctel explosivo de gerontocracia -una falta de recambio generacional que se hace evidente en la política-, la ausencia de meritocracia -sólo logran triunfar los recomendados- y el clientelismo que produce un sistema que rechaza en vez de integrar a quienes se asoman al mundo del trabajo.
Según el estudio del Instituto para la Competitividad, los jóvenes investigadores italianos pueden tener una productividad promedio de 21 patentes cada uno, que equivalen a 79 millones de dólares y, en una proyección a 20 años, 186 millones de dólares.
Revolución del mérito
No por nada el gobierno técnico de Mario Monti está intentando revertir esta dramática pérdida. El ministro de Educación, Francesco Profumo, está actuando en varios frentes.
Decidió simplificar los concursos en las universidades, muy criticados por su hermetismo, para poner en marcha una "revolución del mérito". También decidió aumentar los cursos de inglés y disminuir la burocracia y facilitar los trámites para que las universidades locales sean más atractivas.
"Es claro que si los concursos se basan en la meritocracia todo el sistema se beneficia. Pero muchos colegas no están dispuestos a volver a Italia también debido a la falta de fondos y, sobre todo, por la mentalidad, que en el exterior es completamente distinta. En Italia hay que agradecer si uno puede trabajar, mientras que en Estados Unidos te buscan para trabajar con ellos y demuestran que creen en uno y en las posibilidades de uno", dijo Claudia Pasquero, profesora de Oceanografía y de Física Atmosférica de la Universidad de Milán.
Claudia es un cerebro que se fugó del país, pero que volvió por motivos familiares. Después de tres años de idas y venidas, concursos y burocracia, logró un puesto de trabajo. "Espero no arrepentirme de haber regresado", confesó a La Stampa.
Consciente de que los jóvenes son quienes más están pagando el costo de la crisis, y que ellos son cruciales para el futuro del país, el gobierno de Monti presentará hoy, después del primer consejo de ministros posterior a las vacaciones de verano, un "plan para los jóvenes".
Este incluirá medidas para estimular su inserción tanto en el mundo académico como en el laboral, hasta ahora una quimera..

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