A todos los que hacemos el diario Hoy nos duele profundamente que desde el municipio de Quilmes se haya atacado al eslabón más débil de la cadena que permite que un periódico llegue a sus lectores: los canillitas.
Los asociados de Redcoop son los auténticos canillitas de la Provincia. No son empresarios, como los que regentean los puestos de diarios y revistas, que se esconden tras la fachada de un sindicato trucho, sino trabajadores que todas las mañanas están al pie del cañón para cumplir con la noble tarea de entregar el diario en mano a nuestros lectores. Ellos son una pieza fundamental para que los ciudadanos, que diariamente se informan con este medio, puedan conocer la realidad tal cual es.
Las medidas dispuestas por la administración comunal de Francisco “Barba” Gutiérrez, quien paradójicamente tiene un pasado en el gremialismo y ahora impide que los canillitas puedan desempeñar su trabajo, nada tienen que ver con la democracia que rige en nuestro país desde 1983.
Lo ocurrido ayer no fue un hecho aislado en los casi 18 años de historia del diario Hoy. Tuvimos que sufrir duros embates del menemismo, cuando comenzamos a dar nuestros primeros pasos en los años ‘90, porque cuestionamos sin medias tintas la entrega infame del patrimonio nacional que se estaba realizando. Y, actualmente, mantenemos inalterables estos valores y principios. Por eso también somos críticos de muchos aspectos de la política económica del Gobierno kirchnerista, lo que también hace que seamos discriminados en el reparto de la publicidad oficial a nivel nacional y en el Municipio de La Plata.
Castigar a un medio con la no entrega de publicidad oficial es otra aberración que hace oídos sordos y se burla de las distintos fallos de la Corte Suprema de Justicia, la cual ha ordenado en numerosas ocasiones terminar con este tipo de arbitrariedades.
Siempre fuimos un medio independiente. Y una clara muestra de ello es que ayer se haya producido semejante atentado contra la distribución de un diario. Resulta evidente que nuestras notas e investigaciones, algunas de ellas referidas a temas espinosos de la realidad quilmeña, están molestando a algunos intereses y poderes enquistados, que recurren a estas prácticas nefastas propias de los gobiernos de facto.
Estos sectores, que actúan como si fuesen patrones de estancia de muy baja monta o señores feudales venidos a menos y que no dudan en usar el poder del Estado municipal contra humildes canillitas, no se dan cuenta de que no son eternos. A lo sumo son administradores circunstanciales de los recursos que aporta el soberano de su bolsillo cada vez que paga sus impuestos.
También sería bueno escuchar qué opina ante tamaño atropello quien se presenta como el secretario general del gremio de los canillitas, Oscar Plaini, pero que jamás repartió un diario. ¿Será que avala que los canillitas que no están afiliados a su gremio trucho no puedan ejercer su derecho a trabajar?
Plaini está comprado por el Gobierno nacional, que le pagó con una diputación nacional su obsecuencia extrema. Pero es un cargo que le queda grande. Y está claro que un personaje de esta estirpe jamás puede ser un auténtico representante del movimiento obrero.
El diario Hoy seguirá distribuyéndose en Quilmes, pese a quien le pese. Nos guían la razón y el convencimiento de que ningún interés sectorial, político o económico puede estar por encima de la libertad de expresión y del derecho a la información.
Comentá la nota