En Damasco la lucha crece, mientras las fronteras con Turquía e Irak fueron tomadas por los rebeldes; fue el día más sangriento
Por quinto día consecutivo, en la capital, los insurgentes resistían la contraofensiva del ejército en varios distritos y ya peleaban con las fuerzas oficiales, calle a calle, a pocos metros del cuartel general del gobierno.
En el resto de Siria, el caos y la violencia se intensificaron . Mientras los esfuerzos por encontrar una salida diplomática del conflicto fracasaron de nuevo ayer en la ONU (ver aparte), el frente militar siguió más activo que nunca, en un momento que puede ser determinante para el futuro del régimen de Al-Assad. De acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), murieron 248 personas (155 rebeldes y 93 soldados del régimen).
La resistencia armada siria, agrupada en torno al Ejército Libre Sirio (ELS), mantuvo a raya a las unidades de blindados del ejército en la capital, mientras varios comandos tomaban puestos fronterizos con Irak y Turquía ante la desbandada del ejército regular.
Tras el atentado contra la cúpula de seguridad del régimen, en el que murieron el ministro de Defensa , Daoud Rajha; el "número dos" de ese departamento y cuñado
de Al-Assad, Asef Shawkat, y otro alto cargo, la moral de los rebeldes está más alta que nunca. "El régimen de Al-Assad tiene los días contados", llegó a decir en Roma un exultante Abdel Basset Sayda, jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición de la oposición siria en el extranjero.
Damasco, objetivo de los rebeldes para su autoproclamada "ofensiva final" contra el régimen, se ha transformado en los últimos días en una ciudad fantasma, con calles desiertas y negocios cerrados.
Temerosos por una represalia brutal del régimen tras el atentado de anteayer, cientos de residentes huían ayer de la capital.
Los tanques del ejército trataron de aplastar la rebelión en los barrios controlados por la milicia del ELS, especialmente en Midan y Qabun. "Hemos intervenido sus radiotransmisores; tememos una masacre", dijo el activista Samir al-Shami. Fuentes rebeldes revelaron que varios de sus comandos trataron de asaltar, sin éxito, el palacio presidencial.
Para aumentar la confusión, la televisión siria emitió una advertencia de que hombres disfrazados con los uniformes de la Guardia Republicana estaban desplegándose en los barrios más conflictivos "para cometer crímenes".
Para acallar los rumores sobre la supuesta huida de Al-Assad a la provincia de Latakia (donde tendría la protección de la minoría alauita, a la que pertenece el mandatario), la televisión mostró imágenes del dictador, que ayer asistió a la toma de posesión del nuevo ministro de Defensa sin emitir declaración alguna. Según fuentes diplomáticas occidentales, la aparición de Al-Assad muestra que el mandatario todavía mantiene la estructura de poder. "El atentado contra la cúpula de seguridad fue un gran golpe, pero no fue fatal para el régimen", señalaron.
Mientras unidades rebeldes resistían la feroz embestida de las fuerzas leales a Al-Assad con tácticas de guerrilla urbana, la comandancia del ELS daba muestras de su audacia militar al tomar varios puestos en las fronteras con Turquía e Irak.
Los insurgentes habrían logrado controlar toda la frontera con Irak, según anunció el viceministro iraquí del Interior, Adnan al-Asadi. Guardias de las fronteras iraquíes dijeron haber visto a los rebeldes sirios ejecutando soldados.
Operaciones militares
En cuanto a la frontera con Turquía, los rebeldes tomaron el control del paso de Bab al-Hawa, según anunció el "número dos" del ELS, Malek Kurdi, quien aseguró que las operaciones militares para controlar las fronteras del país "son el preludio de la toma del poder". "El régimen entró en un punto de inflexión que lo lleva hacia el derrumbe", agregó.
También se reportaron enfrentamientos en la frontera entre Israel y Siria. Tel Aviv dijo rápidamente que no aceptaría refugiados. "Los refugiados no han elegido acercarse a nosotros, pero en el caso de que el régimen caiga, algo que podría pasar, [las fuerzas de Israel] aquí están alertas y listas, y si tenemos que detener olas de refugiados, las detendremos", dijo el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak.
Ante la escalada de la violencia en Siria, funcionarios occidentales expresaron su temor de que el conflicto se propague a los países vecinos. Desde que comenzaron las revueltas contra Al-Assad, unas 17.000 personas perdieron la vida de forma violenta, entre soldados, rebeldes y población civil, según estimaciones del opositor OSDH.
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