Enfático, cargó duro contra la corrupción, y los condicionamientos que impone la deuda provincial. Aseguró que convocará a “todos los rionegrinos” para iniciar la reconstrucción. Justicia social, salud, educación, independencia económica, algunos de los ejes de un discurso cargado de referencias del acervo peronista. Parafraseando al escritor Eduardo Galeano, dijo que el horizonte se va alejando a medida que se camina. “Para eso sirve la utopía, para seguir caminando”, aseguró.
El gobernador Carlos Soria dedicó gran parte de su primer discurso a trazar un crudo diagnóstico sobre la situación de la provincia de Río Negro, y anticipar profundas medidas de reestructuración para la superación de la crisis.
Con tono enfático y citas de la liturgia peronista, Soria se mostró por momentos emocionados y eufórico. Llamó a “reconstruir” la provincia y cargó duro contra los hechos de corrupción, que, dijo, serán “investigados y castigados”.
En ese sentido, insistió en la necesidad de renovación de la estructura del poder Judicial y anticipó que enviará un proyecto para modificar, a través del sistema de enmienda, un artículo de la Constitución Provincial para permitir que el ingreso de jueces no exija una residencia de dos años en la provincia.
“Ante el desbande, las jubilaciones y el temor de ser investigados, nos hemos quedado con un poder judicial disminuido” por la renuncia de jueces, planteó, y explicó que “no puede existir una real unidad (provincial) sin justicia” por lo cual “vamos a hacer todo lo inimaginable para encontrar donde se encuentren a los mejores abogados para llegar ala magistratura”, indicó.
Pidió una Justicia “sin padrinos, padre ni madre, que solamente se subordine a la verdad de los hechos, y no como ha sucedido en muchas oportunidades”.
Soria repasó algunos sonados hechos de corrupción y anticipó que ese delito será considerado “traición a la patria”. “La responsabilidad, el despilfarro, ya fue. Gracias a Dios esa época ya pasó.
Mi cabeza y mi corazón están dedicados a sacar a Río Negro del pozo donde la hundieron”, dijo entre aplausos.
“Hemos llorado hechos de corrupción increíbles”, se lamentó, y cargó contra la ausencia del gobierno provincial de Miguel Saiz en la Línea Sur y Bariloche durante la crisis por la caída de ceniza volcánica. “Hubo desidia, desdén, abandono, cosas increíbles como no tener barbijos suficientes o responder con abnegación y en el lugar a las necesidades”.
“Si estamos cerca, si ponemos la cara y la ayuda, nuestro pueblo es agradecido y saber reconocer los gestos, aunque más no sea”, interpretó.
Sobre la deuda, dijo que cada rionegrino debe más de 6.200 pesos al nacer y que el pasivo integral de la provincia trepa a los 4.800 millones de pesos. “Es la provincia que más debe destinar al pago de su deuda”, dijo.
Se refirió extensamente sobre la situación el salud y educación, y el “robo” de “la mejor tierra de la provincia (que se vendió) a un precio vil, en los lugares más codiciados del planeta”. Explicó que en esas operación que involucraron tierras en la zona Andina y en la Meseta de Somuncura se “violó la Ley de Tierras” y hubo “compradores truchos por cifras ínfimas respecto al valor real, que rápidamente enajenaron la tierra a favor de terceras personas. En esta Legislatura se pudo comprobar la transferencia de más de 46 mil hectáreas”, apuntó, y anticipó que “todas estas ventas serán investigadas y declaradas nulas, denunciando penalmente a los empleados”.
En el inicio de su discurso, Soria evaluó que “no es la provincia” que soñó gobernador, debido al estado en el que se encuentra, y que sin embargo aclaró: “no llego para administrar la decadencia. Vamos entre todos a pulverizar la crisis que nos agobia”.
La marcha peronista coronó el primer discurso del roquense como gobernador.
• Soria juró como gobernador


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