Fuerte repercusión de la protesta privada sobre la salud

Prestadores de la salud paralizaron ayer la atención a la población en protesta por el incumplimiento de las principales obras sociales provinciales y nacionales que provocaron el atraso en el pago de sueldos de todo el sector sanitario y graves problemas para cumplir los compromisos con proveedores.
Los principales sanatorios de la capital provincial y muchos del interior permanecieron con sus puertas cerradas durante todo el día y sólo atendieron urgencias por guardia. Se plegaron a la medida, con un fuerte acatamiento, las farmacias y los laboratorios de análisis clínicos, entre otros profesionales particulares de la salud.

Pese al aviso publicado a doble página por el Instituto de Servicios Sociales, Seguros y Préstamos (Insssep), enumerando a los prestadores que atenderían ayer con normalidad, una recorrida de NORTE pudo constatar el cierre total de las puertas de los sanatorios Frangioli, Antártida, Chaco y puertas abiertas pero atención reducida en el sanatorio Güemes. Todos estaban mencionados en el listado oficial de instituciones y profesionales particulares que -según el organismo- atenderían con normalidad.

El caso más emblemático resultó el del sanatorio Chaco, ubicado en López y Planes y Brown, que lució en su puerta de ingreso principal y en el acceso a la guardia dos enormes festones negros. En el centro de salud sólo se atendieron emergencias a través de la guardia. Igual modalidad fue adoptada por el Sanatorio Frangioli, que cerró sus puertas y sólo prestó servicios a los pacientes internados y a las urgencias. "Estamos atendiendo las urgencias que necesitan internación o algún tratamiento quirúrgico para no dejar a la población desprotegida. Lo que no estamos haciendo es el trabajo programado en consultorios", trazó ante NORTE el doctor Juan Carlos Pires, del sanatorio ubicado en Pellegrini y Córdoba.

En el Sanatorio Güemes, uno de los más grandes de la capital provincial, la atención estuvo también reducida y los médicos que normalmente atienden por consultorios ayer no prestaron servicios. Sin embargo, la institución médica mantuvo sus puertas abiertas y pudieron verse en la sala de espera a varios pacientes que llegaron para ser atendidos.

Un llamado de atención

En el sanatorio Frangioli, los médicos Juan Carlos Pires, Luis Martínez Amezaga y Javier Pascuzzi justificaron la medida y describieron la difícil situación que atraviesan los prestadores privados. "La jornada de protesta es una manera de llamar la atención de la población dando cuenta de la grave situación que estamos atravesando, no solamente por la falta de pago del Insssep, sino de todas las obras sociales", trazó el doctor Pires.

Fue más allá y aseguró que "todo el sistema de la seguridad social está quebrado"; al tiempo que remarcó la necesidad urgente de discutir para el país un nuevo sistema de salud con fuentes de financiamiento que le permitan funcionar sin sobresaltos. "Hace más de 20 años que no se habla de salud y llegamos a este estado de crisis donde peligra la situación de la actividad privada en el corto plazo", advirtió Pires.

Por su parte, Martínez Amezaga planteó que, si la situación de incumplimiento de las obras sociales se extiende hasta el mes próximo, los sanatorios no podrán pagar los sueldos del personal. "Esta crisis nos hizo llegar a una situación límite. No podemos más", alertó. Asimismo, dijo que la demora en obtener una solución de fondo los coloca en una situación desesperante: "Nosotros estamos entre desahuciados y desesperados. Sentimos que hay una intención de diálogo pero el problema grave es que los tiempos son categóricos. No vamos a perder nosotros, sino toda la provincia", subrayó.

Debate profundo

Más allá del alcance de la jornada de protesta de los prestadores privados, Pires consideró que debe haber en la provincia y en todos los niveles políticos un profundo debate sobre el sistema sanitario. "Hago un llamado a la Cámara de Diputados, que son nuestros representantes y deben llevar adelante todas las iniciativas para encontrar un financiamiento idóneo, en tiempo y forma para la salud", planteó.

Así propuso al gobernador buscar las instancias para conformar una mesa de diálogo integrada por "gente que pueda aportar ideas" que lleven a una reformulación del sistema prestacional de salud. "El tema no pasa por que la obra social nos pague el mes que viene, sino por diseñar un programa de salud serio. Este no es un problema económico sino de proyecto", remarcó finalmente.

Fuerte adhesión

de las farmacias

En una recorrida por farmacias del centro de la ciudad, NORTE constató una fuerte adhesión de farmacias pequeñas y medianas a la medida de protesta. Ninguna atendió a afiliados del Insssep y todas expusieron una situación preocupante dada por la falta de pago en término de la obra social que representa el mayor caudal de sus facturaciones.

"Esto es una cadena", planteó Daniel Fadlala, propietario de la farmacia Sarmiento, una de las adheridas a la medida de protesta con corte de los servicios a la obra social provincial. Así explicó que con los atrasos en el pago de medicamentos, es difícil sostener el negocio y el pago a los laboratorios. En igual sintonía habló la titular de la farmacia San Antonio, Sonia Pardo, quien consideró que el gobierno no dimensiona la importancia del sector sanitario. "Nosotros brindamos un servicio diario y, al ser de salud, de primera necesidad", enfatizó. Así planteó la imposibilidad de cumplir los compromisos con los laboratorios, que exigen un pago al contado o con una semana de espera, mientras las obras sociales mantienen atrasos de varios meses. Asimismo, reveló que desde febrero la farmacia cortó la provisión de medicamentos e insumos básicos al hospital Perrando.

La empresaria farmacéutica reveló que durante la mañana recibieron varios usuarios del Insssep que llegaron con órdenes por medicamentos, pero debieron explicarles los motivos del corte. "La gente entiende porque está muy golpeada y es muy sumisa. Agacha la cabeza y sigue hacia adelante. Pero la gente también tiene impotencia", concluyó.

También los bioquímicos

"La situación es desesperante. No llegamos a cubrir los costos", trazó la bioquímica Lucía Toller, dueña de un laboratorio que ayer cerró sus puertas y sólo se dedicó a procesar muestras que llegaron en días anteriores. "Los bioquímicos éramos uno de los únicos sectores que siempre bajábamos la cabeza y seguíamos, pero esta vez nos sumamos porque esto no da para más", advirtió finalmente.

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