NEUQUÉN (AN).- Con un contundente paro que dejó a miles de usuarios a pie, el gremio de los choferes de colectivos (UTA) metió ayer una fuerte presión para que los concejales aprueben la renovación a Indalo de la concesión del servicio de transporte público de pasajeros.
"Presenté la renuncia para hacer lo que corresponde. Así me lo solicitó en el recinto Mariano Mansilla cuando me expulsó y yo no me voy a aferrar a una banca que para la gente de Une no me corresponde", confirmó Cascino, que además aseguró que no votará el expediente. "Definitivamente no voy a abrazarme a un cargo. Acabo de pedir la licencia a partir del día de la fecha, hasta que se pueda tratar mi renuncia. Esto también lo hago para limpiar mi nombre porque se habló que algunos concejales habían cambiado el voto sorpresivamente: yo me voy antes de votar", afirmó. El ex concejal sostuvo además que las diferencias con Mansilla eran metodológicas: "Yo no creía que había que votar el pliego, más allá de que vino firmado por uno de los nuestros, el secretario de Gobierno Raúl Dobrusín", sentenció.
La convocatoria a sesionar y la renuncia de Cascino se dieron durante un paro del gremio de los choferes de colectivos (ver aparte).
En el Ejecutivo comenzaron a evaluar alternativas. "Se va a la sesión y no hay muchas posibilidades. El Concejo se tiene expedir y si rechaza tiene que decir qué hacer. Tendrán que salir ellos a contratar a alguien", dijo una alta fuente municipal. Rescatar el servicio -una figura cercana a la expropiación-, sería una segunda opción.
Decretar la adjudicación sin el aval del Concejo sería la tercera opción, más allá de las trabas de la Carta Orgánica.

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