Pastores evangélicos aseguran que los homosexuales se pierden el reino de los cielos. En cambio, un sacerdote asegura que la Iglesia los admite a todos, aunque no acepta la unión civil. Entre legisladores hay opiniones enfrentadas.
l igual que en el resto del país, la probable aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo ha despertado innumerables reacciones y severas críticas de algunos sectores religiosos que advierten sobre un infierno más dantesco para quienes aspiran a contraer enlace y para los legisladores que aprueben el reconocimiento de las uniones.
Desde la Legislatura hubo varias opiniones contrarias. El pastor evangélico Pablo Tschirsch fue el más controvertido: “El matrimonio gay es una falta de respeto a Dios y a los que creemos en Él”.
“Si quieren, que lo llamen homonio o lesbimonio o como se les ocurra, pero que no nos impongan desintegrar el matrimonio porque estaremos condenados a un mayor fracaso”, acusó. Para el legislador, es una “falta de respeto que un grupo minoritario” imponga sus ideas.
El pastor Luis Kolln sostuvo que “la Biblia dice que los homosexuales no van al cielo”.
“Se destruye a la familia, peor aún si se adoptan chicos, porque ellos lo van a formar de acuerdo a los pensamientos de los padres”, afirmó al tiempo que llamó a la iglesia Católica a realizar una consulta popular y criticó “a los que se denominan cristianos” y apoyan el matrimonio gay. En el mismo sentido, la diputada Mónica Alustiza expresó su "profunda indignación y desagrado" con la propuesta de modificación del artículo 172 del Código Civil, que establece el matrimonio de personas del mismo sexo con acceso a la adopción de niños. Pidió que “Misiones adopte una clara posición al respecto”, teniendo en cuenta la opinión de la sociedad misionera y abrir de esta manera el debate.
El senador, Eduardo Torres, criticó las expresiones de Tschirsch pero manifestó que no le sorprenden. “Me parece que es una descalificación hacia personas que tienen otra orientación sexual. Yo tengo una concepción cristiana y me enseñaron que Dios es amor y el amor no tiene sexo”.
El legislador que participa del debate en la Cámara Alta, consideró que “condenar cualquier gesto de amor es una barbaridad”.
“Los homosexuales pueden sentirse desprotegidos por las instituciones religiosas. Quiénes son los hombres de la tierra por más religiosos que sean, para condenar a las personas”, se preguntó y añadió, “para mí el celibato también es antinatural”. Finalmente, Torres confió en que si se aprueba la ley, la sociedad también comenzará a transitar un cambio.
La postura de Tschirsch no es compartida por todas las Iglesias. Las Iglesias Evangélicas del Río de la Plata (IERP e Iglesia Evangélica Luterana Unida) señalaron que “no es lo que somos o hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales -por su condición de tales- del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error”. Coincidentemente, Darío Dorsch, de la Iglesia del Río de la Plata, admitió que hay pastores homosexuales. Aseguró además que “dejamos abierta la posibilidad -del casamiento- porque no somos quién para entablar juicios, lo que pasa es que muchas Iglesias toman a la Biblia que se expresa en contra de la homosexualidad, aunque esto ha existido siempre y ahora se ha destapado”.
El titular de la Comisión Episcopal para el Seguimiento Legislativo, monseñor Antonio Marino, consideró que es inconstitucional la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o las leyes de ‘unión civil’ o similares.
En cambio, el padre Víctor Varagot aclaró que el objetivo no es discriminar a la persona por su condición sexual, sino rechazar el concepto de matrimonio entre homosexuales. “La posición de la Iglesia es muy simple, estamos en contra porque el matrimonio homosexual va contra la naturaleza humana”.
Asimismo, se expresó contrario a las opiniones que afirmaban, del lado de la Iglesia evangélica, que los gays no iban al cielo. “Esa no es la posición de los católicos. La iglesia acepta a todos, pero ahora entiendo porqué los homosexuales se sienten discriminados, es porque la sociedad no ha madurado lo suficiente”.


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