“Hay una fuerte necesidad de mayor presupuesto para la Universidad”

Ruiz destacó que los salarios ocupan más del 90% de los ingresos de la casa de altos estudios y menos del 10% se destina a funcionamiento. Reclamó la derogación de la ley de educación superior de los ‘90
El presupuesto universitario comenzó a ocupar el centro de la escena en el plano universitario a pocas semanas de que la Nación defina ya los números para cada una de las áreas.

En ese plano, el rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto señaló la necesidad de lograr un fuerte incremento en los fondos para las casas de altos estudios. En la institución local, más del 90% del presupuesto se destina al pago de salarios y poco menos del 10% para funcionar.

En diálogo con PUNTAL, Ruiz pidió además que el Gobierno nacional impulse decididamente la derogación de la ley de educación superior creada en los ‘90. A cuatro meses de asumir el Rectorado, adelantó que ahora llega el momento de aplicar las políticas planteadas durante la campaña electoral y de aplicar su impronta a la conducción.

¿Qué balance hace de los primeros cuatro meses de gestión?

Hubo una primera instancia de apropiación relacionada no tanto al conocimiento específico de las áreas sino de poder conducir colectivamente, porque el proceso de conducción del Rectorado es un ejercicio que implica un trabajo permanente de coordinación entre todas las secretarías. Nosotros definimos en términos de colectivo de conducción, lo que implica el no aislamiento de las secretarías entre sí. Estamos recién pudiendo implementar las líneas propias del proyecto, donde comienza el proceso de conducción real. Lo que implica establecer los lineamientos centrales que habíamos ya anunciado durante la campaña desde la corriente. Ahora eso se traduce en programas y acción, lo que abre una etapa muy interesante, la más rica, que es de la creación.

¿Cómo se va dando esa traducción a los hechos?

Es un proceso complejo, con escenarios de diálogo con actores diversos y una institucionalidad compleja. La Universidad tiene facultades, consejos directivos, Consejo Superior y secretarías en el Rectorado, con interacción permanente. Pero también están los ámbitos del trabajo cotidiano, el sector estudiantil y la comunidad. Luego se suma la relación con las instituciones de la ciudad y la región, los ministerios de la Provincia y de la Nación. No alcanza con la generación de la idea, sino que hay que lograr efectivamente el cambio de la realidad.

¿Qué cambió a partir de su llegada al Rectorado y qué continuó por haber estado bien?

Sí, claro que hubo cosas que continuaron, con algunas redefiniciones, porque estaban bien. La institución tiene una estabilidad que está, no al margen de los gobiernos, pero hay una institucionalidad que persiste a las conducciones. Eso por ahí es diferente a otros espacios del Estado. Hay otras que sí fueron sustancialmente modificadas, donde hubo un giro total.

¿Por ejemplo?

Poder conducir desde una interacción entre las secretarías que antes no existía. La posibilidad de decidir líneas de acción entre tres o cuatro secretarías. Eso es nuevo. La relación con los espacios del territorio y las instituciones locales y regionales. Eso que alguna vez sí tuvo mucha fuerza pero que por décadas se perdió, hoy da un giro porque hay una apuesta fuerte, y una acción permanente para poder construir ese lazo entre lo que podríamos denominar la interinstitucionalidad, en la cual la Universidad debe jugar un papel importante, no desde un lugar iluminista, en absoluto, pero sí desde un trabajo colaborativo. Otra fuerte relación con el espacio educativo local y regional y también con las organizaciones del territorio. En otro sentido hay una profundización de la democracia interna, con la generación de mesas de diálogo con todas las agrupaciones estudiantiles. Esto no implica un desconocimiento a los centros de estudiantes y a la Furc. Y formamos una mesa permanente entre decanos y Rectorado, donde evitamos la relación individual; nos interesa poder mirar con el conjunto de las conducciones de las facultades a la Universidad de manera integral. El otro elemento es la democratización de la información, donde se dan por ejemplo todos los detalles del presupuesto, y eso hace a la transparencia de la administración. En cada reunión del Consejo Superior, un secretario de la conducción asiste y da un informe y se somete de alguna manera a una interpelación.

¿Cómo se dan los contactos con los intendentes y qué piden de la Universidad?

Es muy interesante el proceso. Hay algo que desde la propia Universidad por ahí no se percibe y es la alta valoración que se tiene en general en los municipios del papel del conocimiento, la asistencia técnica. Nosotros insistimos además en el rol formativo que la Universidad tiene además de la capacidad de intervención. Los planteos tienen que ver en general con problemáticas comunes, como las ambientales, del desarrollo y educativas.

¿Y la Universidad está en condiciones de dar respuesta en esas tres temáticas?

Sí, claro que tiene posibilidad de aportar. Hemos generado un observatorio de problemáticas socio-ambientales que va en esa dirección. Impulsando líneas de acción para ver cómo la Universidad aporta con sus equipos técnicos a los procesos de desarrollo locales. Porque además el desarrollo y lo ambiental están relacionados. El problema de la basura aparece como importante en toda la región y eso lo marcan todos los intendentes, como también el tema ambiental y el problema del monocultivo. Hay conciencia. Localmente, el problema del río, por ejemplo. La Universidad tiene la tradición de la investigación y la experiencia de distintos grupos con la vinculación de problemáticas sociales y ambientales, con capacidad para poder intervenir.

De hecho muchos grupos de investigación lo hacían...

Una cosa es que la Universidad tenga una historia de vinculación a partir de esfuerzos de grupos aislados y otra es que defina una política de vinculación con el territorio, con las instituciones y que esto nos permita generar programas de tal manera que los grupos que vienen trabajando se potencian y permitir que nuevos grupos se generen, de investigación y de acción. Tiene que ver con volver a colocar a la Universidad en un lugar de legitimación social importante.

¿Qué pasó con el reclamo de mayor presupuesto del CIN?

Estamos a la espera de una respuesta del Ministerio de Educación al pedido que le hizo el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional que conforman los rectores) y luego tiene tratamiento en el Congreso. El 3 y 4 de octubre hay plenario del CIN y allí el tema será central. Pero sin dudas que hay expectativas de lograr mejoras presupuestarias necesarias.

¿Cómo es la relación entre salarios y gastos de funcionamiento?

Los salarios representan más del 90% de los fondos. Lo que ocurre también es que hay diferencias importantes entre el presupuesto y lo que finalmente se ejecuta porque vienen partidas adicionales durante el año. Pero para fortalecer a la Universidad como institución integral requiere tener presupuestos base más grandes.

¿El esquema actual segmenta y prioriza a determinadas áreas del conocimiento?

Exacto, impacta de manera diferente de acuerdo al interés del Ministerio. Por eso pedimos aumentar los presupuestos aprobados por las cámaras de tal manera de fortalecer los procesos de autonomía, que no quiere decir que la Universidad haga lo que quiera. Lo entendemos como la independencia para poder generar los programas de vinculación con una dirección popular. Pero además necesitamos mayor presupuesto porque hay urgencias estructurales, como en obra pública, que se resuelve de ese modo.

¿Qué se prioriza hoy con los fondos para funcionamiento?

En esta primera etapa priorizamos becas estudiantiles porque se vincula en parte a las políticas de inclusión y se garantizó el 2% del presupuesto para eso; y también en condiciones y seguridad en el trabajo, que es un eje central. Implica darles centralidad a los problemas del trabajo sin desconocer el resto de los procesos. Pero veníamos de una experiencia traumática como la de la Planta Piloto que reveló las condiciones, no sólo de esta universidad, sino de muchas otras, de falta de políticas de seguridad. Y eso no se resuelve al margen de lo presupuestario.

¿Hay urgencias en obra pública por resolver?

Sí, hay necesidades de intervenciones parciales teniendo en cuenta mejoramientos en condiciones de trabajo. Incluso hay un informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo que marcó zonas de intervención que requieren presupuestos importantes. Hoy tenemos intervenciones parciales. Pero estamos construyendo el Programa Campus que busca mejorar lo existente y construir nueva estructura. Que esté asentado en la seguridad y las condiciones de trabajo y el proceso educativo, que mira a la Universidad como campus. Con la idea de elaborarlo para determinar qué obra pública necesitamos para presentarlo ante las autoridades.

¿Qué expectativas genera desde lo universitario la casi segura continuidad de Cristina?

Tenemos la expectativa de que se derogue la ley de educación superior del menemismo. Es un elemento fuertemente simbólico y hay un consenso de que hay que derogarla. Porque además permite redefinir una universidad alejada de la perspectiva mercantil de los ‘90. Vamos a poner mucha fuerza en contar con un nuevo elemento normativo. Que no es todo para desmontar el imaginario y la política de los ‘90.

¿Qué debería modificarse?

En los ‘90 hubo una concentración fuertemente centralizada por parte del Estado. Ese proceso debe incorporar niveles más democráticos, con más autonomía de las universidades, y que se generen elementos de valoración de los aportes de las universidades en espacios locales y regionales vinculados referidos al desarrollo de economías solidarias y vinculación con sectores vulnerables.

Gonzalo Dal Bianco

gdalbianco@puntal.com.ar

Esperan a Cristina por la Planta Piloto

El nuevo edificio de tecnología química está listo para ser inaugurado pero la fecha del viernes 16 podría ser modificada. La razón: en el Rectorado esperan la confirmación de la visita presidencial a ese acto, cosa que hasta este fin de semana no había ocurrido. Y si bien el corte de cintas está previsto para esta semana, la fecha podría ser cambiada si logran que en la agenda de Cristina Fernández de Kirchner se incluya el acto que las autoridades universitarias tienen previsto para ese momento.

La obra pública reemplazará a la Planta Piloto siniestrada el 5 de diciembre de 2007, donde perdieron la vida cinco docentes y un estudiante de Ingeniería.

“Para nosotros es muy importante porque va a constituir un homenaje institucional a quienes murieron en la explosión de la Planta. Pero al mismo tiempo le queremos dar una mirada que esté puesta en la reconstrucción del lazo interno roto por la dramática explosión. Verlo como un gesto de reparación del fuerte daño emocional y afectivo que produjo. Y también como una apuesta a la vida”, dijo Ruiz.

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