Fuerte impacto de la sequía en los campos del partido de Luján

Fuerte impacto de la sequía en los campos del partido de Luján
Los productores estiman que en maíz se perderá el 60 por ciento del rinde, en tanto que en la soja de primera la baja sería del 20 por ciento. Pocos ruralistas se animaron a sembrar soja de segunda. Desde ARPAE, estudian un pedido de “desastre agropecuario” porque, según dicen, “declarar una emergencia no soluciona nada”.
Entre el miércoles y el jueves pasado llovió en el partido de Luján entre 10 y 20 milímetros, dependiendo de la zona de medición. Sin embargo, el panorama de profunda sequía no se modificó. El arrastre en la falta de precipitaciones tiene un indicador histórico: 716,2 milímetros en todo 2011, uno de los registros más bajos al menos desde el año 1950, según documentación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar.

En 2008 se registró el déficit más grande ya que, con un promedio estipulado como normal para la zona en 1.100 milímetros, en ese año llovieron en Luján apenas 621,7 milímetros; menos que en 1979 (704.1 milímetros) y que en 1956 (765,6 milímetros).

Por ello, productores consultados por este medio afirmaron que la falta de precipitaciones ronda los 300 milímetros y eso repercute fuerte en todas las producciones. ARPAE optó por mencionar un déficit de 120 milímetros.

Si lo que se busca es trasmitir el escenario actual de la sequía, valen un par de datos duros para ingresar en la temática: sobre las 77.000 hectáreas del partido de Luján, se estima que unas 7.000 hectáreas corresponden a zonas urbanas, localidades, caminos, banquinas y clubes privados. Según los datos oficiales de la página del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Nación, en la campaña 2010-2011 los cultivos de soja, trigo, girasol, sorgo y maíz sumaron en Luján 16.000 hectáreas. Sobre ese total, unas 12.000 se destinan al cultivo de soja. A eso se suma lo que se siembra sobre el trigo (soja de segunda), calculada en 1.200 hectáreas más. El resto, mayoritariamente, se utiliza para vacunos y lechería.

Más datos del contexto indican que la soja de segunda, que se siembra sobre el rastrojo del trigo y en general se hace en la primera quincena de diciembre, es la más golpeada por la sequía, ya que para su siembra se debe esperar la humedad necesaria del suelo.

Esa soja que se cosecha en mayo, se sembró en escasas parcelas porque la humedad jamás fue la mínima o porque algún productor arriesgó su siembra esperando una lluvia inminente.

En esa soja, el impacto de la sequía no se midió en porcentajes, pero son altísimos ya que muchos productores directamente no la sembraron. Con todo, hay quienes se están arriesgando a sembrarla en estos días, exponiéndose a las consecuencias de una helada temprana.

En maíz también se debe hablar de "temprano" y "tardío". El primero se siembra entre el 15 de septiembre y el 10 de octubre, en tanto que el siguiente (minoritario) se hace entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre.

Esta es la producción más golpeada por la falta de agua, con campos en la región que exponen las consecuencias: plantas secas en sus partes bajas, con marlos muy pequeños y de escasos granos.

Según estimaciones locales, el daño de la sequía en el maíz, en promedio en todo el partido, es cercano al 60 por ciento (con lotes que superan ese porcentaje). "Ese daño es irreversible. Todo lo que llueva de acá en adelante ayudará a que no se incremente ese porcentaje. En la misma situación está el maíz tardío", explicó a EL CIVISMO un productor e ingeniero agrónomo de la zona de Cañada de Arias.

No hay registro de la repercusión del clima en el girasol porque en Luján se está sembrando a cuentagotas por problemas con las palomas y las cotorras.

¿Cuál es el panorama en la soja de primera, que se siembra entre el 15 de octubre y fines de noviembre y se cosecha en abril? Se estima que el impacto de la sequía estaría bajando el potencial productivo en un 20 por ciento.

En ganadería y lechería es más complejo medir el impacto. Sin embargo, productores lecheros estiman que su producción bajó cerca del 30 por ciento y se plantean interrogantes a futuro, porque no se están pudiendo realizar buenas reservas alimenticias para la época invernal. Aquellos productores con más tecnología están logrando sostener su producción sin variante, pero a alto costo. "Nos va a costar el invierno porque no habrá reservas. Y las praderas, con esta seca, son un desastre", afirmó un productor del ramo.

LAS CUENTAS

Tantos los agricultores como los ganadores sostienen que la sequía "es un golpe que le pega al productor, pero que afecta a todo lo que se mueve alrededor de una producción: transportistas, insumos y demás".

Todas las producciones se manejan con rindes que permiten cierta oscilación y, si se pasan esos límites, el productor pierde dinero. EL CIVISMO consiguió un ejemplo para graficar la situación: quien sembró maíz en el partido de Luján, literalmente "enterró" entre 500 y 600 dólares por hectárea de costo de implantación. Si las producciones de esa semilla siguen en los valores estimados por la seca, no sólo no se registraría ganancia, sino que ese sembrador no llegaría a cubrir los costos. Como aspiración de máxima, se busca llegar a 4.000 kilos por hectárea, cuando en una producción normal ronda los 10.000 kilos.

En soja los márgenes para comenzar a perder serían un tanto más laxos, en parte porque hay políticas estatales que la promueven y sus costos son diferentes. Se calcula que la siembra tiene un valor de entre 250 y 280 dólares por hectárea.

De todos modos, los productores de inmediato blandean su queja: el 35 por ciento de los ingresos brutos de la soja se los lleva el Estado. "Si tenés un año bueno, nadie debería tener quejas para aceptarlo. Pero cuando el rinde no es bueno, tenés al socio estatal que recibe lo mismo aunque a vos los números te queden en rojo. Eso en un año malo es asfixiante", opinó un productor sojero, mientras recorría una soja de segunda, en la que se observaban presencias muy ralas de plantas entre el rastrojo de trigo y con un tamaño que no es acorde con la época del año.

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