Por Marcelo BonelliEl secretario de Comercio, Guillermo Moreno, ha sido el protagonista de un conjunto de acciones intimidatorias contra empresas petroleras, automotrices y financieras.
En las últimas jornadas atacó a las petroleras, intimidó a las firmas automotrices y amenazó a los banqueros con meterlos presos por terrorismo cambiario.
La ofensiva se produjo en paralelo al ataque contra las empresas periodísticas con la intención de disciplinar y tratar de forzar un relato único para evaluar la realidad política y económica.
La acción incluyó intimidaciones directas de Guillermo Moreno a firmas líderes y la amenaza de prisión en las últimas semanas a banqueros como Jorge Brito y Enrique Cristofani.
La fuerte ofensiva muestra la verdadera política del nuevo gobierno hacia los hombres de negocios: Cristina Kirchner dejó atrás la supuesta política de seducción y retomó la estrategia del garrote.
Las petroleras YPF, Panamerican, Shell y Petrobras recibieron un documento de Guillermo Moreno exigiendo que detallen el funcionamiento de la compañía y precisen planes de inversión, exportaciones y envío al exterior de utilidades.
El “paper” de 25 carillas también les notifica una cuestión política: que las petroleras ahora deberán hablar con Moreno y olvidarse de su fluida relación con Julio de Vido.
Moreno quiere operar sobre las petroleras para frenar el desbalance comercial energético que se proyecta en unos 10.000 millones de dólares. También pretende frenar el giro de utilidades de YPF a España, ya aprobado y diferido en parte para marzo a pedido del Gobierno para no recalentar la demanda de dólares.
“Acá se acabo la joda”, repite Moreno. El supersecretario cuestiona la política energética que llevó adelante De Vido.
Sebastián Eskenazi, Carlos Bulgheroni y Marcelo Mindlin mantuvieron esta semana un encuentro con el ministro de Planificación. Como autoridades de la Cámara de Energía de la República Argentina, fueron a buscar un aliado. De Vido les dijo que por decisión presidencial esos temas los manejaba el supersecretario. Pero en el encuentro despachó su mal humor hacia su “ex soldado” y alertó sobre los costos políticos que pueden generar sus métodos.
También las terminales de ADEFA recibieron una intimidación oficial: tuvieron que aceptar un plan de reducción de importaciones , suspensión de pagos al exterior y una política para compensar con cualquier exportación el desequilibrio comercial con Brasil. El programa compulsivo se inicio en noviembre y hasta ahora provocó una realidad: freno en la producción y adelanto de vacaciones para encubrir el parate productivo.
Las casas matrices de las multis no entienden la situación y algunos de sus jefes quieren hablar del tema concreto: el retraso del dólar. Entre ellos Sergio Marchionne, de Fiat de Italia.
La presión oficial sobre los petroleros, banqueros y automotrices está favorecida por la pasividad de los empresarios y el temor individual de sus principales dirigentes a ser víctimas de las persecuciones de inteligencia y de las maniobras de castigo de la AFIP.
También de que, vía Moreno, se traben sus negocios individuales.
La Bolsa de Comercio decidió acatar el silenció que pide la Casa Rosada y ni siquiera emitió su posición filosófica a pesar de que la ofensiva estuvo dirigida a firmas que cotizan en el recinto, como YPF, Papel Prensa, bancos y terminales locales. Adelmo Gabbi – su titular – ahora prefiere el perfil bajo, después de que Moreno lo descalificó en público en el acto de la Federación de la Industria Grafica. En ese acto, Moreno acusó a Brito de comandar la corrida cambiaria y a Pedro Blaquier de influir contra el Gobierno en la UIA y la Sociedad Rural, y agregó despectivo: “Gabbi solo acompaña esas maniobras, porque para hacer una letra O necesita un vaso.” Pero la sumisión pública de los empresarios contrasta con la ebullición privada.
En la reunión reservada de líderes en la casa de Ignacio de Mendiguren hubo durísimas críticas a la ofensiva oficial y muchos vaticinaron que la acción de Moreno terminará “desacelerando aún más la economía”.
La UIA volvió a tratar la cuestión el último martes, cuando emitió un comunicado contra el avance de los funcionarios sobre Papel Prensa y Cablevisión . Primero hubo una reacción contraria y después la mayoría decidió difundir un tibio documento pidiendo el respeto a la Constitución, el derecho a la propiedad y la libre iniciativa privada.
El encuentro fue duró y llevó a una inusual votación para dirimir la redacción del texto que propuso Luis Betnaza. Apoyaron la iniciativa Daniel Funes de Rioja, Juan Sacco y Miguel Acevedo.
Ignacio De Mendiguren ya se había manifestado contra los atropellos, pero la cautela institucional de la UIA obedece a una estrategia política. Su cúpula considera estratégico estar cerca del Gobierno y tener un diálogo abierto con la Presidenta.
En la intimidad, sostiene que es errada la forma cómo se lleva la política económica y eso puede ocasionar una colisión en el futuro y agravar los problemas que se originan en el exterior.
En ese caso, la UIA pretende tener un diálogo abierto con la Quinta de Olivos, para influir en las soluciones y medidas que se adopten.
Se trata de una estrategia ambiciosa, que tendrá que superar la habitual desconfianza “cristinista”. También encontrará otro seguro escollo en Moreno, quien no duda en presentarse como un superfuncionario: frente a medio gabinete le dio instrucciones a Hernán Lorenzino, después del deslucido pasó del ministro en el Senado.







Comentá la nota