Por Omar Bello. Pum para abajo.En términos de imagen, la gestión de Meoni viene en picada: 48.8% de consideración negativa medida por una consultora porteña a octubre de 2012, que entre otros clientes tiene al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Secretaría de Hacienda de la Nación, ANSES, Hospital Italiano, Tresemme, la agencia de publicidad Ogilvy, entre otros afamados clientes.
En general, la imagen de gestión y la personal suelen medirse por separado. De hecho, aislado de su puesto en la intendencia, Mario Meoni sigue teniendo buena “prensa” (arriba del cuarenta), pero lo que preocupa es la caída brutal en su capacidad de gestionar (descenso que se produjo en apenas seis meses) y el crecimiento de los aspectos negativos que se le atribuyen y lo posicionan dentro de la temida zona roja. Si no revierte la tendencia pronto, 2013 podría presentarse complicado y adverso. ¿Un dato curioso? Ricardo Petraglia mantiene un sorprendente 60.2 de imagen positiva medida según cuestionario guiado.
Las causas
Los motivos que explican semejante deterioro son varios. Pero a la cabeza está el tema inseguridad sin control, la falta de iniciativa de gobierno (se lo nota estancado y encerrado dentro de su círculo “íntimo”), y el estado general de Junín; renglón amplio que contempla cuestiones tan variadas como la suciedad creciente en las calles, falta de obra pública, pérdida de valor en el espacio público, y un dato no menor: buena parte de la población lo percibe jugando su “propio juego”, es decir, más preocupado por la construcción de un espacio político, que por solucionar los problemas concretos que presente la ciudad.
En la misma línea, la medición muestra el efecto secundario del mal manejo realizado con asuntos que hacen al interés de los ciudadanos. ¿El más notorio? Todo lo vinculado al traslado de la Terminal. Mario Meoni logró algo muy difícil: sembrar sospechas y dudas sobre una de las obras más acariciadas por los juninenses. Porque el 80% de los habitantes quería el traslado de la dichosa Terminal de ómnibus, pero un altísimo porcentaje desaprueba las formas y el entramado que concluyeron en un sainete digno de la mejor tradición teatral criolla.
Preocupación arriba
Los índices negativos de gestión preocupan, fundamentalmente, a los potenciales aliados políticos del Intendente a nivel nacional. Son ellos quienes encargan estas encuestas a las grandes consultoras con el fin de determinar si vale o no la pena apostar unas monedas al ex aliado de Cobos. De frente se lo endulza, por detrás lo miden; nada personal: así funciona la política, donde no hay amigos y todo es cuestión de poder y negocios.
“Sin un título universitario que lo respalde, este hombre debe ser un genio en el arte de gestionar”, me dijo hace poco un importante consultor porteño, ligado a uno de sus supuestos mejores amigos, hombre que quiere picar alto. “Hasta Boudou pasó por la facultad”, agregó.
Igual, esta semana ocurrirá algo que el entorno del Intendente se encargó de sobrevalorar (por el supuesto impacto “externo” que debería tener): la web municipal recibirá un premio otorgado por el Cippec. Claro que hay un problema: esa organización evalúa los sitios a nivel estructural. Resultaría interesante que alguien les acercara algún tipo de análisis cualitativo, especialmente relacionado al manejo discrecional de la pauta publicitaria y el favoritismo hacia los medios amigos o que resultan convenientes a la estrategia nacional. También la cantidad de agresiones a la prensa que se padecieron bajo su gestión. Sería bueno que algún legislador local tome el tema, ¿no? Hay cosas más importantes que trabajar superficialmente para premios que se dan desde Buenos Aires, sin mucho conocimiento de la realidad local. Si nadie toma el tema, yo mismo me encargaré de hacerle llegar la data a la institución.






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