WASHINGTON.- Es el fenómeno más sorprendente de la política norteamericana de estos días y es el anverso de la llegada de Barack Obama al poder. El Tea Party, ese movimiento amorfo que más que nada expresa enojo popular y rechazo a todo lo que signifique más gasto público y más impuestos, arrasa en el proceso electoral previo a los comicios de noviembre.
La presencia del Tea Party "es lo más llamativo y novedoso del actual panorama electoral", dijo, días atrás, John Voytek, analista social de la Universidad de Colorado, uno de los estados donde el Tea Party está cobrando fuerza, en diálogo con LA NACION.
Y como una máquina imparable, anteayer los candidatos del Tea Party hicieron picadillo a figuras reconocidas del Partido Republicano.
Lo más llamativo ocurrió en la vecina Delaware, donde, de la noche a la mañana, una mujer poco menos que desconocida en la vida política sedujo al electorado de derecha con discursos a favor de las armas, la abstinencia sexual, el fin de los impuestos y la "liquidación de todo el aparato estatal".
Se llama Christine O´Donnell y no importa que su pasado personal -saturado de quebrantos financieros- sea la cara opuesta del orden fiscal sobre el que pontifica. Lo que importa es que la ex candidata a vicepresidenta Sarah Palin -la estrella favorita del Tea Party- le haya dado su bendición.
Con eso, y con 250.000 dólares que el movimiento dio para su campaña, O´Donnell derrotó a un republicano moderado y de reconocida carrera política, Mike Castle, nueve veces elegido para la Cámara de Representantes. Y de nada le valieron ni la experiencia ni el apoyo de todo el aparato del partido, que miraba desconcertado la derrota.
Fue apabullante: la mujer del Tea Party ganó con más del 53 por ciento de los votos. Y con eso el movimiento ya tiene candidatos propios para el Congreso en siete estados: Alaska, Kentucky, Utah, Nevada, Colorado, Delaware y New Hampshire, donde, también anoche, y nuevamente con la bendición de Sarah Palin, el ex procurador estatal Kelly Ayotte se impuso al republicano moderado Ovide Lamontagne.
Ayer había pánico entre republicanos, asustados de que, de pronto, una fuerza exterior les "fagocite" los comicios. Tanto que no eran capaces de ocultar su animadversión por la advenediza O´Donnell.
"Personalmente, le he escuchado unas cuantas estupideces. Y no es ésta la forma de avanzar", dijo Karl Rove, el ex asesor político de cabecera del ex presidente George Bush. A su juicio, el avance del Tea Party recorta las posibilidades de los republicanos de recuperar el control del Congreso, que es el principal proyecto político que su partido acaricia en estas elecciones.
"[Con esta gente] si antes podíamos ganar en ocho sobre nueve bancas ahora sólo podemos vencer en siete", dijo Rove, que no cree -por ejemplo- que tras su aplastante triunfo en la interna republicana la estrella de O´Donnell siga brillando tanto como para darle la fuerza necesaria para doblegar al aspirante demócrata, Chris Coons.
Rove y O´Donnell se cruzaron ayer en la conservadora cadena Fox, que tiene a Palin contratada como columnista política. "No conté con el apoyo de los dirigentes para ganar la primaria, no cuento con ellos para ganar la elección general -dijo O´Donnell-. Ellos obviamente no ven lo que está ocurriendo en el país este año."
Rove, que también trabaja para Fox, se limitó a responder con una serie de acusaciones contra O´Donnell sobre sus deudas de campaña, gravámenes por impuestos no pagados y antecedentes personales que, según indicó, dificultarían que ella se imponga en noviembre.
Victoria en Nueva York
El Tea Party ganó también otra carrera de alto perfil en Nueva York, donde Carl Paladino venció con facilidad frente a la opción de los líderes del partido, el ex representante Rick Lazio, en la primaria republicana para el cargo de gobernador.
Paladino, que se comprometió a gastar 10 millones de dólares de su propio dinero, tiene escasas posibilidades de vencer en noviembre al demócrata Andrew Cuomo.
Junto con el Tea Party, quienes más celebraban ayer eran los demócratas, convencidos -tal vez, demasiado pronto- de que el popular movimiento es su mejor aliado contra los republicanos.
"Esto es casi una comilona", ironizó Tim Kaine, del Comité Nacional Demócrata. A su juicio, los candidatos apoyados por Palin -la cara más conocida del Tea Party- están "canibalizando" a los hombres que sostienen la cúpula republicana.
"Los republicanos invitaron a cenar a los «patriotas» y al final fueron comidos. A esta altura están usando todas las energías para combatirse uno a otro", añadió Kaine.
Hasta el ex presidente Bill Clinton ironizó sobre el asunto y comentó que con tanta prédica ultraconservadora entre los republicanos George W. Bush "a esta altura casi parece «liberal»".
Pero eso es sólo una cara del asunto. O una visión destinada a insuflar optimismo entre los alicaídos demócratas.
Porque lo cierto es que la presencia del Tea Party también los empuja a alejarse de la prédica "progresista" del partido y adoptar posiciones más de derecha para salvar el pellejo en las urnas.
"Ya hemos visto a unos cuantos aspirantes demócratas deshaciéndose en loas hacia la política de ajuste, el recorte del presupuesto y, en pleno desempleo, eliminación de puestos estatales", dijo el analista Voyteck.
"Resulta sorprendente" escuchar a aspirantes demócratas coqueteando con la idea de cargarse estructuras de educación o de salud, comentaba días atrás el influyente The Washington Post.
LAS FIGURAS REPUBLICANAS EN ASCENSO
CHRISTINE O´DONNELL
Candidata al Senado por el estado de Delaware
Edad: 41 años
Casi una desconocida hace un mes, la conservadora O?Donnell se impuso anteayer en las primarias republicanas de Delaware al moderado Michael Castle, un popular republicano que contaba con un fuerte respaldo de su partido. Fue la tercera vez que O?Donnell se presentó para un asiento en el Senado.
SHARRON ANGLE
Candidata al Senado por el estado de Nevada
Edad: 61 años
En las primarias de junio, la ultraconservadora Angle se impuso frente a Sue Lowden, la candidata del establishment republicano. Ahora, en las elecciones de noviembre, deberá enfrentar a Harry Reid, el líder de la bancada demócrata en el Senado, cuya popularidad ha bajado en picada.
RAND PAUL
Candidato al Senado por el estado de Kentucky
Edad: 47 años
En mayo pasado, Paul derrotó con holgura en las internas republicanas de su estado a Trey Grayson, actual secretario de Estado de Kentucky, que contaba con el apoyo de todo el aparato político de su partido. La contienda fue seguida con gran interés y sirvió de parámetro para medir la fuerza del Tea Party.
SARAH PALIN
Ex gobernadora de Alaska
Edad: 46 años
La ex candidata del Partido Republicano a la vicepresidencia en 2008 es la máxima figura del Tea Party. Según los analistas, con el apoyo de los ultraconservadores Palin podría aspirar en 2012 a una eventual candidatura presidencial. "Estados Unidos está listo para otra revolución", afirmó durante la última convención del grupo.


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