Fuego cruzado

Fuego cruzado
Los esfuerzos de Scioli y el oficialismo por dar como superada la imposición del compañero de fórmula no logra todavía transmitir el efecto deseado. Una necesidad de olvido que no saben si digerirá una opinión pública sometida a la exigencia de ejercer memoria en forma revisionista según intendentes del Conurbano que tienen, sin embargo, una certeza: ese fenómeno no tendrá lugar en el universo de la política.
La realidad impone severos límites a los esfuerzos del kirchnersmo y Daniel Scioli para transmitir que dejaron atrás la controversia que rodeó a la elección de su compañero de fórmula. Estrategia que no logra todavía transmitir el efecto deseado sino más bien el contrario, tal como quedó demostrado después de la reunión que el gobernador mantuvo en La Plata con los candidatos a legisladores de La Cámpora.

Sin salir del estado de asombro que les sigue despertando el comportamiento de Scioli, al que observan literalmente “entregado” al gobierno nacional, intendentes del Conurbano descuentan un escenario de tensión con aquella representación juvenil que podría precisar tanto como el gobernador que la opinión pública deje rápidamente el episodio en el olvido.

No deja se ser una fórmula paradójica para una corriente de pensamiento que exige de la ciudadanía un ejercicio crítico de la memoria vinculada a los años más oscuros de la dictadura militar. Los alcaldes tienen dudas sobre si esta experiencia resultará exitosa en ese ámbito pero sí tienen la certeza que eso no ocurrirá en el universo de la política, donde presagian tensiones cuando la gran mayoría de ellos resulte reelectos el próximo 14 de octubre.

Creen que para entonces resultarán inocultables las diferencias que viene asomando con otros caudillos políticos como quedó en evidencia en torno al abastecimiento de gas domiciliario en Salta con su gobernador, Juan Manuel Urtubey. Polémica detrás de la que asoma la hoja de ruta electoral oficialista, comprometida a obtener una victoria significativa en la Capital y provincia de Buenos Aires, los dos centros demográficos más beneficiados por la política de subsidios.

De allí que algunos comiencen a mencionar la necesidad de un nuevo enfoque al modelo que defiende el gobierno nacional que, urgido por la demanda energética, demora el envío de fondos para obras públicas.

Nadie se anima a hablar de enfriamiento en medio de la ola polar que cubre al país pero asoma con tibieza la idea que la Argentina debería apuntar a metas más módicas de crecimiento para contener el proceso inflacionario al que ya alude sin tapujos un otrora aliado principal: Hugo Moyano.

Aunque para ser precisos, la desilusión de los intendentes alineados con los K no es tanto con Scioli como con la misma presidente Cristina Fernández: están convencidos que ella privilegiará a sus incondicionales por sobre los jefes comunales.

Cenizas

El diagnóstico del malestar por la confección de las listas legislativas tiene por eje a Scioli, a quien observan literalmente “entregado” a las resoluciones que viene adoptando el gobierno nacional “subido”, en estimación de los alcaldes, a un proceso de “angurria” mediante la representación que promueve consolidar en la Legislatura bonaerense.

Afectos a los procesos de la comunicación con los que están familiarizados por pertenecer a la generación digital, la nueva camada de dirigentes distritales suelen interrogarse a sí mismo acerca del valor político de La Cámpora para el gobierno nacional. “Ellos ejercen la representación de la buena imagen de la que goza Cristina”, concluyen para expresar que, en contraste, los intendentes “son un poder territorial que aporta una logística indispensable en los procesos electorales que ellos no están en condiciones de resolver por sí solos.”

A Scioli y a La Cámpora les convendría, según ese análisis, que la opinión pública ingresara, aunque sea en forma transitoria, en un período de olvido que facilitase el esfuerzo que el gobernador y el oficialismo hacen por dar como superado el trance de la elección de Gabriel Mariotto como compañero de fórmula.

Expresiones que trascendieron del encuentro que el gobernador, el jefe de la Afcsa y los jóvenes candidatos mantuvieron en La Plata, no parecen una contribución a consolidar ese efecto. O al menos no es lo que sugiere el pedido de reformular la Policía bonaerense y que no se criminalicen las protestas. Por acción u omisión, Scioli se encargó siempre de marcar diferencias con el kirchnerismo acerca del combate contra la inseguridad.

Consignas que hasta no hace mucho enarbolaron los grupos piqueteros como el Movimiento Evita, literalmente excluido de las listas en la provincia de Buenos Aires. A las intensas gestiones de uno de sus líderes, Fernando “Chino” Navarro, se atribuye que Eduardo “Cholo” Ancona, ocupe el séptimo lugar en la lista de senadores provinciales de la Tercera Sección Electoral.

Ancona es subsecretario de Participación Ciudadana en el ministerio de Desarrollo Social que conduce Cacho Álvarez. Vínculo que habría puesto a Navarro a tiro de confirmación de las sospechas que habría despertado desde siempre en el núcleo duro del kirchnerismo que, sin embargo, lo tuvo como un aliado estratégico. Fuentes del peronismo bonaerense aseguran que el legislador provincial “está muy golpeado” con las decisiones adoptadas en la Casa Rosada.

Contraponen, como ejemplo, a Santiago Carreras, subsecretario de la Juventud en la misma cartera y quien llevó la voz cantante de los reclamos Scioli en ese encuentro. Carreras tenía por antecedente haber expresado al propio José Ottavis que su único jefe político era Mariotto del que ya no tienen dudas los intendentes: cuenta con la membresía de lo que rotulan “la pingüinera.”

Pruebas

Puesto a prueba, el dispositivo de optimismo que alientan ambas facciones exhibe algunas inconsistencias como la observada en la exposición conjunta que realizaron en el teatro Argentino Mariotto y Gustavo Marangoni, vocero del gobernador, la semana que pasó. El oficialista diario “El Día” de La Plata, no consignó otra alusión al titular de ex Comfer que no fuese las alusiones que verbalizó el funcionario provincial.

No sería esa la única desfavorable, en apariencias, a las posiciones que alentaría el gobierno de Cristina. Funcionarios de la órbita de la Comunicación Pública oficial comenzaron a efectuar discreta consultas a expertos en la materia sobre eventuales argumentos para enfrentar que los estudios practicados a Marcela y Felipe Noble determine que no son, como se especulaba, hijos de desaparecidos.

Recomendaciones que coincidirían con las estimadas en despachos oficiales. Trabajar para que los resultados del procedimiento que ordenó la Justicia no alcancen difusión hasta después de las elecciones de octubre. Ambos hechos se conectarían con la avanzada kirchnerista sobre el gobierno bonaerense que, en hipótesis conspirativas, tendería a evitar que Scioli capitalice simbólicamente el desenlace de aquel acontecimiento.

El tema es a tan extremo sensible, que algunos candidatos que superaron la prueba de ácido del oficialismo temen estropear ese mérito en su foja con el solo hecho de aparecer en alguno de los Medios ligados a ese grupo.

Que esa teoría de los signos pesa en el gobierno, lo asumen funcionarios con la explicación que dieron sobre la fuerte intervención del Banco Central en el frustrado intento de evitar que el dólar subiese un centavo. “Ellos le dan mucha bola a no aparecer nunca cediendo”, comentó sobre la venta de 150 millones de dólares que concretó la entidad oficial en su intento de detener esa crecida.

Entre los intendentes comienza a primar la idea de hallar una salida a ciertos laberintos que plantearía el modelo económico por la vía de metas más módicas de crecimiento. “No estamos para crecer al 9 por ciento. Debemos hacerlo a tasas más realistas”, señaló uno de ellos que ubicó esa posibilidad en torno a 4,5 por ciento, tal vez escaldado que la espiral de consumo energético se devorase en el primer semestre parte sustancial de fondos destinados a obras públicas.

Otro de los consultados admitió que no halló eco cuando intentó plantearle el tema a un alto funcionario nacional en quien le pareció percibir la intención de “patear todo para adelante”, en fina sintonía con un necesario recambio que experimentará un gabinete plagado de candidatos.

Sobre los subsidios a servicios esenciales se monta parte del conflicto enfriado ahora con Urtubey por la distribución de gas domiciliario en Salta que amenaza, además a otras provincias, como la de Santa Fe. Territorios hostiles al oficialismo que parece concentrado en una apuesta electoral en Capital y el Gran Buenos Aires, beneficiarios directos de esas políticas.

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