El fuego sin control amenaza con un desastre mayor que el de Chernobyl

El fuego que se acercaba peligrosamente a un centro de investigación nuclear ruso seguía propagándose ayer, al tiempo que los bomberos trataban de apagar otros centenares de incendios en toda Rusia, donde se multiplicaron las protestas contra las autoridades por el manejo de la crisis.
La llamas se acercaban a una reserva natural ubicada cerca del centro de investigación nuclear de Sarov, a 500 kilómetros de Moscú, donde se fabrican ojivas nucleares. “El foco del incendio aparecido hace dos días en la parte oriental de una reserva natural, donde un rayo cayó sobre unos pinos, ha seguido ganando terreno y representa cierto peligro”, indicó el responsable del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Mordovia, Viasheslav Kormilitsin.

Unos 2.600 bomberos y 200 vehículos combatían el fuego cerca de Sarov, una ciudad en la región de Nizhny Novgorod que está vedada a los extranjeros, como en la época soviética, y donde viven unas 80 mil personas. “Actualmente los esfuerzos se concentran en contener el fuego en sus límites existentes y en localizarlo”, añadió el responsable. Las autoridades afirmaron haber evacuado los materiales radiactivos y explosivos antes de asegurar que el peligro se había alejado de la central nuclear.

Otros dos sitios sensibles, el centro de reciclado de los desechos nucleares de Mayak y el centro de materiales fisibles de Snejinsk, ubicados a dos mil kilómetros de Moscú, también se vieron amenazados por los incendios, pero la situación fue controlada.

El gobierno ruso mostró preocupación por el hecho de que el fuego pudiera desprender partículas radiactivas en la parte occidental de Rusia, que sigue contaminada luego del desastre nuclear de Chernobyl, en 1986. El director de la agencia nuclear rusa, Sergei Kirienko, indicó ayer a la agencia Interfax que las radiaciones se encontraban en “el nivel habitual” en el país. De hecho, desde el lunes el fuego también quemó dos hectáreas de terreno de una zona de turberas a sesenta kilómetros al sur de Chernobil, en el norte de Ucrania, aunque las autoridades avisaron que la situación “no presenta peligro”.

Unos 500 incendios sobre 65 mil hectáreas seguían ardiendo en Rusia ayer, según el Ministerio de Situaciones de Emergencia. El humo que envolvió a Moscú la semana pasada se había disipado, aunque seguía habiendo un fuerte olor a quemado. Nuevos informes acusan a las autoridades de haber ocultado el impacto que los incendios están producionendo sobre la salud de la población rusa.

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