Una testigo desmintió el relato de la joven, quien en su momento contó que la imputada Natalia Milheim la mantuvo privada de la libertad en su domicilio.
La mujer contó que vivió en el domicilio de Natalia Milheim, una de las 13 personas imputadas. Señaló que María de los Ángeles no estuvo allí mientras ella trabajó como empleada doméstica.
"Las únicas menores en casa de Milheim éramos Fátima y yo. Éramos muy amigas, pasábamos mucho tiempo juntas. Fátima jamás estuvo privada de la libertad. Compartimos un montón de fiestas", señaló Graciela.
Además, su relato se opone al de Fátima M., una muchacha que en su momento afirmó que Marita estuvo en casa de Milheim, y que fue obligada a prostituirse.
"Jamás vi a Marita. En 2003 yo era menor de edad. Ejercí la prostitución en Las Casitas, Santa Cruz. Antes, era empleada en casa de Milheim, solamente cuidaba sus hijos. Fue antes de los allanamientos, durante unos seis meses. Natalia jamás me trato mal", afirmó la testigo.
La mujer hizo referencia a María Alejandra H., quien en su momento declaró y aseguró que fue obligada a ejercer la prostitución en las whiskerías riojanas.
"Conocí a Alejandra en casa de Milheim. También a Fátima. Alejandra nos habló para que trabajáramos en Río Gallegos. Decía que tenía un cabaret y que sabía cómo tenía que hacer ese trabajo. Ella vivía en La Rioja con Chenga. Decía que lo amaba, pero se habían separado porque no se llevaba bien con su madre", relató la testigo frente al tribunal.
Graciela señaló que Milheim no quería que viajaran. De todos modos, ella decidió viajar. "Yo me fui igual, pero a Fátima no la dejó. Yo estuve entre 2001 y 2003. Me detuvieron durante un allanamiento, porque era menor y tenía documentos falsos", dijo.
Las actividades realizadas por María Alejandra H., fueron parte central del testimonio de la testigo, quien la señaló como la persona que reclutaba mujeres para llevarlas a los prostíbulos del Sur.
"María Alejandra traía chicas de todo el país. Incluso una vez me pidió que la acompañara a buscar a unas chicas, que después llevo para prostituirse en Río Gallegos, aseguró.
Agrego: "El dinero se lo envió Marisa Moyano, dueña de un cabaret. Me quitaba el dinero que ganaba. Me amenazaba, me hacía pasar las mil y unas. Cuando una persona está en la noche es difícil salir. Tengo miedo de la familia de Alejandra, es muy mala".
Sobre el comisario Jorge Tobar, quien estuvo a cargo de la investigación policial después de la desaparición de Marita, la testigo indicó que: "Me quería forzar a involucrar a Rubén Ale".
El relato de la mujer motivó una encendida discusión entre las partes. Carlos Garmendia, quien representa el rol de actor civil, pidió que fuera imputada por el delito de falso testimonio, al considerar que la misma incurrió en contradicciones.
"Dijo que estuvo con Fátima en casa de Milheim y las fechas no coinciden. Además, señaló que vio a Rubén Ale yendo a casa de Milheim manejando, cuando no sabe conducir. Vino a mentir y a desprestigiar las declaraciones de otras testigos y de la investigación”, consideró Garmendia.
Por su parte, el defensor oficial Hernán Molina, representante de Milheim, remarcó: "Otro pedido de falso testimonio que nos llama la atención. Cada vez que un testigo depone en forma distinta a lo que pretende la querella piden falso testimonio. Estoy cansado de tantas mentiras".
Además, Molina solicitó que se llevara a cabo un careo entre la testigo y María Alejandra H. Por otra parte, solicitó que Milheim ampliara su declaración.
Cergio Morfil, defensor de los hermanos María Jesús y Víctor Rivero, también se opuso al pedido de falso testimonio. Incluso, solicitó un careo entre las testigos Fátima M y Graciela Q.
"Nuevamente se está estigmatizando a una testigo", afirmó Morfil durante el debate.
En tanto, el letrado Sergio Pérez, indico: "La testigo fue bastante clara. También me opongo al pedido de falso testimonio. No se observo contradicción alguna".
El debate oral y público continuará en la mañana del jueves.
Comentá la nota