"Los argentinos deben hacer esfuerzos de diálogo para mantener la convivencia social", manifestó monseñor Jorge Lozano. El titular de Pastoral Social pidió "mensajes claros" a la dirigencia frente al avance del narcotráfico y el consumo de drogas.
En diálogo exclusivo con LA CAPITAL, el sucesor de monseñor Jorge Casaretto al frente de la comisión episcopal que dialoga directamente con funcionarios de gobierno, empresarios y sindicalistas, llamó a los argentinos a "reconocernos como hermanos aún pensando distinto", porque seguir "mirándonos como enemigos no nos ayuda".
Lozano se caracteriza por un tono suave al hablar, que mantiene cualquiera sea su interlocutor y con el que expresa conceptos firmes.
Su impronta conciliadora y de moderado perfil parecía ayer a la mañana haber impregnado el encuentro eclesiástico anual que tradicionalmente se realiza en el hotel 13 de Julio de Mar del Plata.
El foro no reunía como años atrás a los más notorios de las instituciones nacionales ni hasta ayer concitaba mayor atención en los grandes medios nacionales que el ya denominado "Caso Bargalló".
Sí lograba reunir a un número récord de animadores comunitarios, entre ellos a una cantidad aún más significativa de jóvenes. De tal modo, parecía reflejar mejor a la Iglesia permanente, la más cercana a los problemas y a las felicidades cotidianas de la gente, aunque "aporte" menos a la estridencia mediática.
A esos jóvenes Lozano instó especialmente al compromiso social y político en sus lugares de pertenencia -la parroquia, la universidad, la agrupación partidista o social-, para recorrer así "los caminos de largo plazo que conducen al gran objetivo de cambiar las estructuras de injusticia en América Latina".
"Año de la Fe"
- ¿Cómo caracteriza el actual momento de la Argentina y de la Iglesia?
- Nosotros en la Iglesia estamos en un tiempo en que queremos proponer una actividad misionera importante en la Argentina, en consonancia con los otros países de América Latina y el Caribe. Desde hace unos años estamos encarando un proceso de misión permanente en todo el continente, con el que queremos compartir la esperanza de la fe en nuestros barrios, en las escuelas, en los distintos ámbitos de la sociedad y preparándonos también para un acontecimiento importante a nivel universal que tendrá repercusiones locales: será a partir del mes de octubre, por el Año de la Fe al que el Papa Benedicto XVI nos ha convocado.
El país, en tanto, está en un tiempo de acomodación a una nueva situación... ¿no? La crisis internacional, de algún modo, ha reacomodado el rol de todos los países, de sus posibilidades productivas y de la manera en que se ubican sus productos en el mundo, y esto, de algún modo, incide también en la falta o no de trabajo en algunos ámbitos dentro de la sociedad. Creo que es un proceso que va a llevar un tiempo de definiciones que aún no están del todo tomadas.
La tensión de un cambio
- ¿Este cambio es "dramático"? Se lo pregunto por los acontecimientos de los últimos días en la Argentina, por lo que puede suceder en las semanas que vienen y por ese pronóstico común a varios analistas de que habrá en el país, en lo económico y social, un segundo semestre del año difícil.
- Los cambios suelen venir en situaciones de conmoción. Estas conmociones pueden ser más fuertes, menos fuertes, más llevaderas, menos llevaderas, pero todo cambio siempre implica una cierta tensión. Así que tensiones sociales es muy probable que haya como las ha habido siempre, desde pujas de intereses hasta búsquedas del bien común. Siempre implican esfuerzos de diálogo, de saber que no siempre se estará de acuerdo. Espero que podamos también fortalecer -y en eso insistimos mucho en estas jornadas de Pastoral Social- lo que hace a la "amistad social".
- No me parece obvio preguntarle ¿qué es la "amistad social"?
- Digo que tiene que haber "amistad social" para que los distintos tipos de pensar, los legítimos intereses en pugna, no lleguen a dañar la convivencia social y podamos reconocernos como hermanos aún pensando distinto. Y que el pensar distinto no nos transforme en adversarios. Es muy importante crecer en esta conciencia de diálogo y de búsqueda en común.
- Lo que usted dice no acepta que haya resentimiento, irracionalidad, no creer que quien piensa distinto no sea alguien con quien puedo construir una sociedad mejor...
- Sin duda, porque mirarnos como enemigos no nos ayuda, no nos hace felices y genera también un clima de enemistad entre nuestra gente.
- Es así, claro, aunque la política tradicional parece ser la de buscar la hegemonía y anular al que "no está conmigo". ¿Se puede cambiar esta lógica de la política argentina?
- Sí, es posible. Y es tanto posible como necesario: hay que crecer en el poder compartir modos de pensar diversos, sin que por eso tengamos que enojarnos unos con otros.
Avance de la droga y el narcotráfico
- ¿La droga y el narcotráfico avanzan en la Argentina?
- Sí, en los últimos diez años ha habido un crecimiento importante del consumo de drogas en el país y esto está ligado al narcotráfico. Es una actividad ilícita y si hay crecimiento de consumo es que ha crecido la actividad ilícita.
- A usted este tema le preocupa especialmente... ¿Se siente impotente ante ese avance del narcotráfico y el consumo de drogas?
- No me siento impotente frente a eso, sí siento que estamos con pocas fuerzas para un mal que avanza de manera avasalladora. Siento también un gran dolor por la cantidad de vidas que se malogran por esta razón. También hay una preocupación importante por este tema en la sociedad. A veces se ve sólo preocupación que no alcanza a mover voluntades, y en otros casos la preocupación hace que los vecinos se organicen, propongan actividades en orden a la prevención, a la educación, el poder dar una respuesta adecuada a la problemática concreta.
- ¿Qué espera en este tema, el de la droga, de la clase dirigencial del país, incluyendo al gobierno?
- Mensajes claros. La gente, y sobre todo nuestros jóvenes, necesitan claridad en los planteos, claridad que quiere decir, por ejemplo, que probar un porro no es lo mismo que no probarlo. La droga hace daño. La droga lastima la salud y en esto debemos ser claros. No existe el consumo recreativo y social, una especie de juego que no tenga consecuencias. En esto tenemos que ser claros.
- ¿Cómo se ubica ante el antitestimonio en la propia Iglesia?
- Ese es un dolor que arrastramos siempre. Desde siempre y para siempre. Entre los doce estaba Judas. Entre los doce muchos se borraron cuando Jesús más lo necesitó y la Iglesia es una comunidad que está llamada a la santidad pero que también está formada por pecadores. Para participar de una misa, de una oración, no se nos pide un certificado de buena conducta, sí se nos pide que estemos dispuestos a dejar que el Evangelio ilumine nuestra vida y reconocer cuáles son las cosas de las que tenemos que convertirnos, sabiendo que el antitestimonio también aleja de la vida de la fe y que nuestra gente hoy, ya lo decía Pablo VI en la década del '60, cree más a la palabra de los testigos que a la palabra de los maestros.



Comentá la nota