El Frente Amplio, hacia un nuevo triunfo

Las encuestas prevén un avance de la izquierda, que podría pasar a controlar más departamentos
MONTEVIDEO.- Con poco entusiasmo, y en medio de una confusión generalizada, terminó ayer la campaña proselitista para las elecciones municipales que se realizarán pasado mañana en Uruguay, donde se confirmaría la supremacía de la izquierda frente a los partidos fundacionales, Nacional y Colorado.

Con esta votación se cierra el ciclo electoral uruguayo, que comenzó a fines de 2008 con la definición de precandidaturas, siguió en junio del año pasado con las primarias partidarias, la primera vuelta presidencial y las legislativas de octubre y el ballottage de noviembre.

El domingo se eligen los 19 gobiernos departamentales, con cada intendente (el Ejecutivo) y las juntas (el Legislativo, de 31 ediles cada una). Además, por primera vez serán elegidos los representantes de 89 municipios, creados por ley a fines del año pasado y que serán gobernados por un alcalde. Sin embargo, la amplia mayoría de los uruguayos no tiene noción de cómo se vota a los alcaldes y qué función tendrán cuando estén en el poder. Menos se conoce a los candidatos.

Luis Eduardo González, director de la consultora Cifra, dijo que "las dos terceras partes de los uruguayos" (66%) se sienten "nada informados" sobre los alcaldes y sus funciones. Los que dicen que tienen "algo de información" suman el 21% y los votantes que se consideran "bien informados" llegan al 13%.

Históricamente, la zona metropolitana estaba más inclinada al Partido Colorado y el interior del país más cerca del Partido Nacional (blancos). Luego, la izquierda se coaligó en 1971 y fue ganando espacio en la capital hasta que la conquistó en las elecciones de 1989. Desde entonces, el Frente Amplio (FA) siempre gana en Montevideo.

El empuje de la izquierda

En las últimas elecciones municipales, las de mayo de 2005, la izquierda aprovechó el impulso de haber llegado al gobierno nacional para expandirse en el interior. Y ese año ganó ocho intendencias, incluida la de Montevideo. El resto se repartió con 10 gobiernos departamentales para los blancos y uno para los colorados.

De las ocho intendencias que tiene la izquierda, sólo una aparece en riesgo, la de Treinta y Tres, limítrofe con Brasil, que es una zona de tradición blanca y había ganado por pocos votos en 2005.

Pero también la izquierda tiene chances de ganar nuevos departamentos en los que ha crecido. Según las últimas encuestas, el FA es favorito en siete (Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha, Florida, Salto y Paysandú); los blancos ganarían en otras siete (Lavalleja, Soriano, Colonia, Durazno, San José y Flores) y los colorados retendrían Rivera, la única intendencia que conservan.

En general, la tendencia es de reelección en cada gobierno departamental, lo que está vinculado con un quinquenio de bonanza económica que contribuyó a un incremento fuerte en la recaudación impositiva, lo que permitió obras en todo el país.

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