Analistas coinciden en que el acuerdo con los supermercados tendrá un impacto nulo a largo plazo. Es de público conocimiento y fácil de comprobar que el acuerdo de palabra entre el Gobierno y los supermercados no se cumple en su totalidad en la provincia de Mendoza, ni en el país.
No sólo existen denuncias de productos que subieron su precio en los últimos días, sino que además hay problemas de abastecimiento y góndolas vacías.
Estas falencias podrían ser bien reparadas y sancionadas si hubiera un acuerdo escrito. No obstante, existen razones por las cuales el convenio no se convirtió en resolución. También son varias las intenciones del Gobierno, así como también las respuestas de los diferentes actores del mercado.
La diversidad de causas y consecuencias del congelamiento de precios es bien entendida por los economistas y profesionales de Mendoza, quienes dialogaron con Los Andes y dejaron su opinión al respecto.
En primer lugar, resulta fundamental entender por qué se eligió llevar a cabo un convenio hablado o no escrito. Desde su punto de vista, el economista José Vargas, director de la consultora Evaluecon, entiende que “el Gobierno decidió no firmar ninguna resolución porque -de esa forma- estaría reconociendo la inflación”.
“Además, así se evita que los precios se disparen de forma indiscriminada el 1 de abril. Sí subirán, seguramente, algunos precios pero no abruptamente. El Gobierno sabe que en Argentina nunca dieron resultado los congelamientos de precios”, agregó.
El economista Fernando Trollano coincidió con Vargas en este concepto. “No considero que se produzca una disparada pero sí es esperable un ajuste discreto. Cuando la inflación continúa una senda natural los precios crecen constantemente. Si se interrumpe ese crecimiento, lo más probable es que cuando se elimine el acuerdo los precios suban rápidamente para acomodarse al valor que tendrían de haber continuado su ritmo habitual”, indicó.
En cuanto a la ausencia de un acuerdo concreto, Trollano dejó claro que éste “sería imposible de cumplir como resolución, ya que la presión a lo largo de la cadena puede quebrar a un sector entero”.
En tanto, Daniel Garro, director de Valor Estudio Economía, fue un poco más allá y acusó que “es una forma usual que tiene este gobierno de actuar sin dejar rastros escritos. De esta manera evitan que luego digan que fue algo 'impuesto' sino un acuerdo”, mencionó.
En cuanto a la posible disparada de precios, Garro comentó que el propio intento de congelamiento demuestra que los valores de venta “ya se dispararon”.
Por el ascensor
Queda claro, entonces, que la falta de firma es algo premeditado por el Gobierno. Para los economistas, el Estado buscó una alternativa para contener la inflación y también influir de antemano en las negociaciones paritarias.
Si se cumplirán o no los objetivos del Gobierno es aún un interrogante pero los economistas coinciden en que la inflación seguirá su curso normal y las paritarias no serán menos intensas que el año pasado. Al contrario.
Trollano interpreta que es imposible contener una inflación que trae una inercia de entre el 20 y el 30 por ciento anual durante los últimos cinco años con un congelamiento de precios que afecta sólo a una parte de la venta minorista en súper e hipermercados.
El economista hizo notar, además, que el mercado minorista en su totalidad es mucho más grande que el sector que entra en el acuerdo. A esto agregó que para bajar la inflación se debe trabajar con políticas a largo plazo, no con acuerdos por 60 días.
En tanto, Garro opinó que “no sólo no se logra controlar la inflación sino que se genera una presión adicional para el 'día después', amén de que aparecen menos productos en las góndolas, situación que permanece hasta que los precios se sinceran, lo cual es lógico ya que nadie quiere vender sus productos y perder dinero al momento de la reposición”.
Rodrigo González, de Fundación Ideal, tampoco ve posibilidades de éxito en el congelamiento de precios como herramienta para combatir la inflación.
“El acuerdo es tan endeble que la misma meta es sumamente mezquina. Son apenas dos meses. Además, hay pocas experiencias nacionales e internacionales de acuerdos por un bimestre. Esto es símbolo del cortísimo plazo en el cual está enfocada la política económica nacional”, señaló.
También José Vargas consideró que el acuerdo con los supermercados no servirá para contrarrestar la inflación y opinó que los precios seguirán creciendo durante este año al menos al mismo ritmo que en 2012.
A esto agregó que desde fines del año pasado se está tomando como referencia el valor del dólar blue para diferentes operaciones comerciales en las cuales en ningún momento circulan dólares.
“Antes, en estos casos se tomaba el índice de la inflación real, pero este dato ya no es confiable”, justificó el experto de Fundación Ideal.
“Con el congelamiento se demuestra implícitamente que lo que hace el Indec está mal, ya que para este organismo la inflación es tres veces menor que para los privados. Los precios seguirán hacia arriba no sólo por esta medida después del 2 de abril sino porque el gobierno sigue emitiendo dinero que es la fuente de la inflación”, explicó Garro.
Acuerdo incompleto
Uno de los puntos por los cuales los economistas no encuentran efectiva la estrategia del Gobierno para controlar los precios y las paritarias es que sólo se incluye a la última parte de la cadena comercial, dejando atrás a productores (o industriales) y distribuidores.
“La primera parte de la cadena puede subir los precios y el supermercado no está dispuesto a absorberlos, lo cual genera desabastecimiento. Por eso, Moreno acordó una reunión con cerca de 25 empresas del sector industrial y proveedores, con el objetivo de congelar los precios también en este punto de la cadena”, introdujo el director de Evaluecon.
“Llegar a un acuerdo por dos meses con los industriales es posible pero no así con la cadena de distribución. Veo difícil que Moyano negocie”, continuó Vargas.
Apoyó esta lectura Fernando Trollano. “El sector transportista ejerce una gran influencia estratégica sobre los costos de toda la cadena pero está claro que este sector no está incluido en los acuerdos por cuestiones netamente políticas”, mencionó.
Con respecto al sector productor e industrial, el economista observó que los principales proveedores del mercado son grandes empresas nacionales y multinacionales, cuyo poder de negociación es relativamente mayor.
“Probablemente, la 'presión' del Gobierno no surta mucho efecto en estas grandes empresas, aunque con varios sectores industriales se puede esperar que tengan un buen gesto con el Estado, a cambio de políticas que favorezcan su desarrollo”, concluyó.
Por su parte, González entiende que dadas las elevadas expectativas inflacionarias que existen resulta extremadamente complejo anclar todos los precios privados a un acuerdo voluntario. “Esto se da más cuando el Gobierno no da señales de que la estabilidad de precios forme parte de la agenda”, dijo.
Aun con estas condiciones existen algunas industrias que han propuesto al Gobierno, de forma voluntaria, convenir un congelamiento de precios. Trollano explicó que estas actividades se ven muy favorecidas con la política cambiaria y el cierre de las importaciones.
Comentá la nota