El freno a la importación se siente en la región

Las cadenas se quejan porque bajan las ventas.

Cuesta conseguir pequeños electrodomésticos.

CIPOLLETTI (AC).- Las restricciones a las importaciones que frenan el ingreso de bienes e insumos del exterior, aplicado por el gobierno nacional para "fomentar la industria local" y mantener la balanza comercial en positivo, se siente cada vez con más fuerza en la región. Desde hace un tiempo las cadenas de electrodomésticos instaladas en la zona están sufriendo una merma en la llegada de productos que se traduce en una reducción significativa de las ventas en la zona del Alto Valle y el área de la ciudad de Neuquén.

El fenómeno se repite en la mayoría de los locales y varía en los artículos que faltan o demoran hasta varios meses en reponerse. Es que directamente hay marcas que ya no se importan, como Bosch o la italiana Ariston.

Los comerciantes están muy preocupados por esta situación, e incluso muchos temen que la presión sobre los productos importados aumente en lo que queda del 2010, con el objetivo de "proteger" la industria nacional y evitar que la balanza comercial sea negativa en función de la caída de las exportaciones.

En el caso de Lucaioli, según pudo saberse en forma extraoficial, durante mucho tiempo faltaron los electrodomésticos chicos, como por ejemplo las planchas, las licuadoras y las batidoras.

Al no ingresar productos desde el extranjero, los mercados se abastecieron con las empresas nacionales, pero en muchos casos no terminan de dar abasto para satisfacer la demanda.

En algunos locales llega una partida del producto que estuvo en falta durante semanas, y se agota en sólo unos días.

Línea blanca

La única cadena que brindó información oficial fue Frávega, que a través de su subgerente de la sucursal Neuquén, Santiago Simán, informó que hasta el momento nunca han tenido faltante de productos, aunque sí "alguna demora" en el abastecimiento de determinado producto.

En las otras cadenas no quisieron expresarse de manera oficial, pero trascendió que la merma existe, sobre todo en la línea blanca (heladeras, cocinas, lavarropas).

También en los artículos de electrónica, como los televisores LCD. En este caso la restricción impidió que ingresen los de tecnología nueva, por lo que el excedente que quedó de la venta post-Mundial no sólo no bajó de precio, sino que aumentó.

Al conflicto de los productos, además hay que sumarle que tampoco están ingresando a tiempo a los locales los repuestos de los electrodomésticos por lo que las reparaciones por fallas llegan a tardar hasta meses.

Claro que las restricciones a las importaciones no se sienten sólo en el rubro electrodomésticos.

Faltan artículos importados en rubros tan disímiles como los repuestos de autos y los juguetes para niños.

En muchos negocios se dan explicaciones de lo más variadas para justificar la falta de provisión de algunos productos.

Hay quienes sostienen que en la aduana de Buenos Aires hay contenedores enteros que no pueden ingresar y otros que sostienen que se le colocaron, desde la secretaría de Comercio, tantas trabas a las importaciones de determinada mercadería que terminaron por abortar la operación.

En general, de todos modos, esta situación afecta sobre todo la variedad que existía a la hora de elegir un electrodoméstico en particular. Hay menos marcas y, por lo tanto, una gama de precios más chica.

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