El freno en la economía potencia los conflictos

El titular del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, analiza el contexto social y político del país. “A medida que los efectos del freno de la economía se hacen evidentes para la población, se van multiplicando los frentes de conflicto para el oficialismo”, señala
A medida que los efectos del freno de la economía se hacen evidentes para la población, se van multiplicando los frentes de conflicto para el oficialismo. El conflicto con el campo culmina esta semana, con la Comisión de Enlace revitalizada y discutiendo en asambleas cómo continúa la protesta. La izquierda sindical realizó el viernes 8 un paro nacional con un centenar de cortes de ruta en todo el país, convocando a Moyano a participar de una nueva protesta.

El sindicato de camioneros anunció paros nacionales sorpresivos en apoyo de su demanda de 30% de aumento, porcentaje que también reclaman gastronómicos y alimentación. La Iglesia, a través de Monseñor Bergoglio, ha criticado la despenalización del consumo de drogas que impulsa el oficialismo. Han retornado los cacerolazos de la clase media, cuya dimensión es difícil de evaluar pero que sin duda son la mayor expresión de malestar de estos sectores desde 2008, cuando acompañaron la protesta del campo.

El conflicto entre el gobierno y el grupo Clarín se profundiza y al atardecer del jueves 7 de junio sólo su canal de noticias (TN) cubría el cacerolazo, mientras que el resto de los canales privados y públicos alineados con el gobierno no lo hacían. Pero fue el fracaso en imponer en el Senado el candidato del gobierno (Reposo) el hecho que mostró al gobierno teniendo que ceder por primera vez, por lo menos desde que ganó las elecciones con el 54%. El jueves 7 por la tarde la Presidenta ratificaba públicamente el apoyo al candidato y cerca de la medianoche, tras el cacerolazo en Plaza de Mayo, el vocero presidencial anunciaba que desistía.

Al mismo tiempo, el conflicto político dentro del oficialismo también escala. El partido de fútbol que el domingo 10 compartieron la familia Moyano y Scioli en la residencia del gobernador fue un nuevo desafío político a la Casa Rosada, como en menor medida lo fue el partido con Macri meses atrás. Dos días antes, la agrupación sciolista La Juan Domingo ratificó en un acto en Avellaneda su candidatura para 2015.

Por su parte, el vicegobernador (Mariotto) logró en la legislatura provincial la aprobación del octavo pedido de informe contra el gobernador y la propia Presidenta y la ministra de Seguridad Nacional (Garre) cuestionaron abiertamente la política de seguridad de Scioli y el manejo de la policía bonaerense. Frente al desafío de Moyano, tanto en su alianza con el gobernador bonaerense como con el paro nacional convocado y la protesta por el congelamiento del mínimo para pagar el impuesto a las ganancias que sería a fin de junio, el oficialismo responde congelando las iniciativas para elevarlo.

A ello suma la reunión que impulsa del frente sindical contra el dirigente camionero, que buscará frustrar esta semana el congreso convocado por la CGT para renovar autoridades en julio.

Pero simultáneamente avanza el conflicto dentro del propio kirchnerismo con el afianzamiento del cristinismo a través de agrupaciones como La Cámpora. La semana pasada, un frente integrado por ésta, el Movimiento Evita, COLINA (que responde a Alicia Kirchner), el partido MILES (de Luis D’Elía) y el Frente Grande lanzaron la propuesta de concretar la reforma constitucional en 2013. La salida del área de transportes del control del Ministerio de Infraestructura y Planificación (De Vido) implica no sólo que sufre una fuerte pérdida de poder, sino al mismo tiempo un nuevo alejamiento de Cristina respecto al peronismo tradicional y el círculo inicial de Néstor Kirchner.

La Cámpora ha tomado el control del Directorio de YPF desplazando a quienes respondían a De Vido y avanza para controlar el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Desde la Secretaría de Justicia -que controla- lanza el programa de soberanía judicial que apunta a nacionalizar la doctrina y la jurisprudencia. Al control de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPG), que acaba de tomar, busca ahora sumar la Unidad de Investigación Financiera (UIF) que investiga el lavado de dinero. Respecto al vicepresidente (Boudou), la baja de su imagen en los sondeos generada por la investigación de causas de corrupción llevan a la Presidenta a alejarse de él, pero preservándolo judicialmente al mismo tiempo.

La respuesta política del oficialismo frente al desgaste que comienza a sufrir, la escalada de conflictos y los desafíos internos, es profundizar el modelo con eje en el nacionalismo. La pesificación es una decisión adoptada y se implementará -entre otras acciones- mediante la reforma del Código Civil. Se trata de una medida de política económica, pero que es propuesta como una decisión política de soberanía monetaria, planteándose el control del dólar paralelo como una batalla cultural. Al mismo tiempo se profundiza la malvinizacioin de la política exterior.

El 10 de junio, al conmemorarse el día de la Afirmación de los Derechos Argentinos en Malvinas, el gobierno argentino volvió a reclamar la desmilitarización de las islas y el 14 de junio la Presidenta hablará ante el Comité de Descolonización de la UN reiterando el reclamo de diálogo sobre la soberanía. Se aceleran misiones como la de Angola que continuarán con Azerbaiján y Vietnam, para seguir después con Jordania y Argelia, con el secretario de Comercio (Moreno) mostrando creciente influencia.

Sobre este eje en el nacionalismo acompañado de más estado en la economía, se impulsan también las investigaciones sobre las denuncias de derechos humanos enfocadas al ámbito de colaboración empresaria y civil, al mismo tiempo que el gobierno busca dar un significado progresista a la reforma del código civil que ha enviado al Congreso.

En conclusión: a medida que el freno de la economía llega a la gente, se agudizan los conflictos con el campo, la izquierda sindical, el sindicalismo tradicional, los medios e irrumpen los cacerolazos; al mismo tiempo, el eje Scioli-Moyano explicita su alianza como respuesta política a la amenaza que para ellos significa el oficialismo; dentro del mismo se profundiza el avance de La Cámpora sobre posiciones claves del gobierno y el retroceso del componente peronista del kirchnerismo -cada día más devenido en cristinismo- y la respuesta político-ideológica del gobierno frente a las dificultades es profundizar el nacionalismo con políticas como la pesificación en lo económico o la presencia de la Presidenta en la UN.

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