En lo que va del año sólo se pidieron cinco permisos al municipio. Las obras que ya están en marcha siguen su curso, pero de forma más lenta. La venta de cemento a granel apenas mantiene los niveles de 2011.
El número es sólo un indicador de la desaceleración que vive la construcción en la región. En 2012 se iniciaron muy pocas obras nuevas de envergadura y las que ya están en marcha lo hacen a paso a lento.
“El sector arrancó mucho más frenado que el año pasado”, señaló el secretario de la Cámara de la Construcción en Neuquén, Juan Bialous. Como muestra de esa tendencia, el empresario contó que cada vez le llegan más pedidos de trabajo de parte de obreros calificados que están sin actividad. “Andan, como dicen ellos, dando vuelta entre las compañías buscando pique”, graficó.
Los números de la ciudad respaldan el diagnóstico de Bialous. Según información de la Dirección Municipal de Obras Particulares, en 2011 se iniciaron 639 expedientes, incluyendo ampliaciones de todo tipo y nuevas construcciones. En lo que va del año, se tramitaron 237, es decir que el ritmo es mucho menor.
Del total de expedientes de 2011, 60 fueron de obras de gran magnitud. De ellas, 30 corresponden a edificios en torre de más de tres pisos. Entre enero y mayo de 2012, sólo arrancaron nueve obras importantes; sólo cinco de ellas son departamentos.
Insumos
Otro de los indicadores que da cuenta del freno de la actividad es el consumo de cemento Portland. El que se comercia a través de bolsas, que es el más usado en obras pequeñas –sobre todo residencias familiares-, subió un 18% en el primer trimestre del año. Sin embargo, la venta a granel, que es la que se utiliza en los grandes emprendimientos, se mantiene prácticamente en el mismo nivel, con una imperceptible suba de 0,2%.
En cuanto a los insumos, los empresarios aseguran que las trabas a las importaciones están generando problemas en el abastecimiento para la terminación de los edificios. Uno de los reclamos comunes es el vinculado a la calefacción. Biaolus comentó que existen muchos inconvenientes para conseguir calderas, por lo que muchos constructores optarían al final de la obra por poner calefactores.
“Todo eso ralentiza el proceso. Un edificio desde el pozo de 10 pisos debería ejecutarse, en un tiempo óptimo, un año y medio. Muchos se demoran tres o cuatro años”, remarcó el secretario de la CAC.
Sobre las trabas para la compra del dólar, dijo que no afectaron a la construcción pero sí al mercado inmobiliario. De todas formas, señaló que hay muchos edificios que comenzaron a construirse con algunas unidades vendidas pero que ahora se frenaron por la caída de las ventas, ante el confuso panorama. “Muchos desensillan hasta que aclare”, graficó el empresario.
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