Los De Franco vendieron 115.000 hectáreas en casi U$S 10 millones

En total hubo unos diez compradores de buena fe y las escrituras se hicieron algunas en Santa Rosa y otras en Buenos Aires. La mayoría de esas operaciones se hicieron entre 2007 y 2010.
Se acabó el mito de las tierras “improductivas” en el oeste pampeano. Las sospechas sobre el presunto interés en el oro negro o del negocio con minerales ya no tienen razón de ser. El verdadero motivo del desalojo de los puesteros ubicados entre las localidades de La Reforma y Limay Mahuida fue el valor de esos campos: entre los años 2007 y 2010 los hermanos Antonio Santiago, Oscar Alberto y Fernando Alfredo De Franco vendieron 115.000 hectáreas en casi 10 millones de dólares.

En la mayoría de esas operaciones financieras fue intermediaria la inmobiliaria “Hugo Ruesga”, aunque ante una consulta de El Diario desde esa firma se negaron a brindar detalles de las compraventas. “Todos los campos que vendimos estaban bien de papeles”, se limitaron a confirmar (ver aparte).

De acuerdo con lo que pudo reconstruir este diario, en base al testimonio de distintas fuentes, para esas 115.000 hectáreas hubo un total de diez compradores de buena fe y las escrituras se hicieron en escribanías de Santa Rosa y Buenos Aires. Según las inmobiliarias de la zona, esos campos se vendieron a un precio de mercado de entre 70 y 97 dólares la hectárea. “Podría decirse que los hermanos De Franco hicieron un pingüe negocio... Sobre todo cuando, en el peor de los casos, compraron a cuatro dólares la hectárea”, ironizó una de las inmobiliarias consultadas.

Entre los que hicieron negocio con los De Franco figurarían Oscar Miguel Dosio, de la localidad de Parera, quien habría adquirido unas 10.000 hectáreas; Juan María Laplace, de La Manta S.A. de la ciudad de Rojas (Buenos Aires), con 12.000 hectáreas; la firma Nuevo Territorio (Buenos Aires), con 25.000 hectáreas; Nélida Alicia Arzani y Luis Bertone (madre e hijo), con 15.000 hectáreas; Lobo Gris S.A. (del austríaco Peter Koeck), con 10.000 hectáreas; Gustavo Ciufollini (Río Cuarto), con 7.000 hectáreas; Alfonso Puente (Salliqueló, Buenos Aires), con 20.000 hectáreas; Oscar Valle, con 5.000 hectáreas; Leonardo Ariel Alessandrelli (dueño de Dragolino), con 14.000 hectáreas, y Francis Jean Pierre Renar, con 5.000 hectáreas.

De las 143.000 hectáreas “legales” que los De Franco tenían en la zona apenas les quedan unas 15.000, más allá de que en la Dirección de Catastro de la provincia figuran unas 45.000 debido a que buena parte de las escrituras están terminadas pero no inscriptas, como en el caso de Alessandrelli (ver aparte).

Los operadores financieros que realizaron compras y ventas entre las localidades de La Reforma y Limay Mahuida tienen en claro cómo y cuál es la rentabilidad. “Entre los años 2001 y 2009 fue el auge ganadero porque la soja fue ganando terreno y se extendió la frontera ganadera... De 8.000 cabezas que había en la zona pasaron a haber 50.000 cabezas”, explicó un conocedor de la situación.

El caso del Lote 6, que Pedro Albornoz (padre de Simplicio) habitó hasta sus últimos días junto a su familia, es uno de los pocos lugares donde los hermanos De Franco han encontrado resistencia y el punto débil de toda su estrategia de apropiación en el oeste provincial

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