Cumplió 104 años de vida. Nació en España y a los 23 años vino al país buscando una nueva vida. Primero se radicó en Mar del Plata y en 1947 decidió vivir en General Madariaga. Ayer festejó su cumpleaños rodeado de sus seres queridos.
Pérez Lozano nació en La Huelga, un pueblo de España, el 8 de septiembre de 1907. Desde chico trabajó en el campo con su familia y recuerda su infancia como algo sufrida ya que "no pude estudiar porque la escuela quedaba lejos, mi infancia transcurrió trabajando en el campo todo el día". A los 23 años, unos amigos le hicieron saber que en Argentina se vivía bien, por eso tomó sus pocas pertenencias y viajo hacia estas tierras: "Vine con mi madre y con mi hermana. Primero estuve por Buenos Aires y luego en Mar del Plata. Algunos decían que en Argentina se estaba bien, así que dejé mi trabajo en mi pueblo y vine a comenzar una nueva vida. Igualmente al llegar todo fue muy difícil, no tenía trabajo ni casa".
Francisco recuerda su arribo al país como conflictivo ya que "llegué a estas tierras en el ´30, en ese momento Uriburu derrocó a Irigoyen del poder. La gente no tenía trabajo, el obrero valía poco y la gente se trataba muy mal".
"Fueron tiempos donde el mundo andaba mal, pero las cosas mejoraron con los años y hoy se está mejor", agregó.
Francisco vivió 17 años en Mar del Plata y la recuerda como "un pueblito con algunas casaquintas. Cuando llegué no tenía trabajo, la pasé muy mal. Al poco tiempo conseguí una casita en Rodríguez Peña 2575. También comencé a trabajar en el puerto. Para ir de mi casa al trabajo tenía que caminar por varios descampados, no existían los ómnibus y uno tenia que caminar mucho". El puerto marplatense era muy diferente al actual ya que "existían dos galpones, uno fiscal y otro cerealero, donde yo secaba el cereal. Toda la mercancía venia por mar".
En el año 1947, se trasladó a Madariaga y formó pareja con Doña Juana Elías. Conformó su familia y junto a su esposa tuvo seis hijos: Francisco, Pilar, Berta, Susana, Mirta y Alejandro. Al poco tiempo, con su cuñado, instaló una panadería, recordando que "en esos tiempos se vendía casa por casa. Nos compramos un carruaje, unos caballos y vendíamos el pan a domicilio".
El año pasado, Don Francisco volvió a visitar su pueblo natal. Junto a su familia recorrió La Huelga y recibió el afecto y reconocimiento de toda la comunidad. "Me hicieron varios agasajos y pude visitar familiares que no sabía que tenía", manifestó Pérez.
Actualmente Francisco vive en su casa con dos de sus hijas. Todas las mañanas se afeita solo, camina por el comedor de su casa y realiza sus tareas sin necesitar ayuda alguna.

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