San Francisco, dique y ruta para un "boom inmobiliario"

La obra hídrica potenció el turismo y tentó a inversores. Los terrenos alcanzaron un precio impensado.
A tono con el crecimiento turístico que describió los últimos años la provincia, San Francisco logró alistarse entre las localidades de preferencia para el visitante. Porque lejos de ofrecer numerosos atractivos de entretenimiento, la Comuna mantuvo su esencia de “pueblo” y sus raíces culturales bendecidas por la primera escuela de Domingo Faustino Sarmiento. Y esta ecuación, que suma la obra del dique “Las Palmeras” y el acondicionamiento de la ruta N°9, resulta en un fenómeno que evidencia su progreso: el “boom inmobiliario”. En la actualidad los terrenos llegaron a revalorizarse hasta diez veces más que hace tres temporadas.

Sus vecinos lo viven con alegría y esperanza, sus funcionarios con orgullo y responsabilidad. Y los viejos inversores con mayor satisfacción. Aquellos empresarios o simples comerciantes que hace algunos años decidieron apostar por un ejido que comenzaba una nueva etapa de desarrollo, hoy contemplan el beneficio de haber tomado el riesgo. Sergio Puras es un claro ejemplo de este último camino.

Hace tres años, Puras dejó su rutina en Buenos Aires para instalarse en la región puntana. Por su tranquilidad y belleza natural eligió San Francisco. “Andaba buscando algún lugar para hacer alojamientos y me gustó mucho esta zona de la provincia. Empecé a construir una cabaña y después llegué a tener cinco, de 50 metros cuadrados cada una. Ahora, la unidad está valuada en 150 mil pesos. Y lo increíble fue al precio que pagué el terreno: compré 5 mil metros a 40 mil pesos, y hoy podría costar más de 300 mil. Pero no todo era tan fácil. Al principio este sector no tenía ni calles”, contó el dueño del complejo La Temperancia, ubicado en la Banda Sur.

Quien mejor que Rubén Sosa, uno de los socios de “Planeta Inmobiliaria”, para contrastar las cifras: “El valor es relativo a la necesidad y postura del dueño. Podés conseguir el metro cuadrado entre 120 y 180 pesos. Pero la suerte fue para quiénes compraron hace 3 o 5 años, donde costaba entre 8 y 15.

Con la llegada del dique y la ruta a La Carolina alcanzamos precios nacionales. Porque creció el turismo y con esto las inversiones. Fue un verdadero boom. Actualmente la gente no sólo pregunta por campos vírgenes, sino también por casas listas. Una tipo de barrio ya está en los 150 mil, como mínimo, mientras que antes estaban a 30 mil”, recordó Sosa.

Las decisiones abordadas por los nuevos y antiguos habitantes acompañaron los proyectos políticos que el entonces gobernador Alberto Rodríguez Saá ya estaba reproduciendo a lo largo y ancho de San Luis. Así fue como a fines de 2010, San Francisco convirtió un sueño en realidad: la inauguración del dique Las Palmeras. Con todo lo que significa cualquier tipo de construcción, la megaobra hídrica desencadenó una corriente de inversiones en el rubro hotelero para complementar el aumento en los índices de turismo local y nacional.

Al año siguiente, el sucesor de Rodríguez Saá, Claudio Poggi mantuvo esa sana costumbre de cortar cintas albicelestes. Y ya en diciembre de 2011, el actual primer mandatario estrenaba el perilago de Las Palmeras, en su continuidad con la ruta N°9, para fomentar un firme cordón vial con La Carolina y agasajar una nueva etapa del Tour Internacional 2012.

En la visita que El Diario le hizo a su despacho, el intendente de San Francisco, Juan Eduardo agradeció las construcciones que el gobierno destinó para la localidad. Se lo ve relajado y confiado, pero atento a cada vecino que golpea su puerta para consultarle algún problema. Su postura, tono y vestimenta hace ver que es uno más del pueblo.

“Estamos trabajando mucho porque todas estas obras nos desbordaron, en el buen sentido. Ahora tenemos que responder a la apuesta que Alberto y Claudio hicieron por nosotros. Con el dique empezamos a despegar de una manera asombrosa. Ya nos visita gente para sacarse fotos o para averiguar por la pesca o algún deporte náutico. Y esas son las cosas que tenemos que regular. Con el perilago, la impecable ruta, el paso del tour de ciclismo e incluso el Carnaval de Río, logramos darnos a conocer en todo el mundo. Todo esto es lo que genera que las personas estén interesadas en venir y quizás consultar para comprar algún terrenito”, explicó el edil.

El director de Cultura, Turismo y Deportes, Guillermo Lucero, reconoció estar sorprendido por el avance que evidenció el ejido en tan poco tiempo.

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