Anunciaron otras dos jornadas de protesta tras la decisión de Sarkozy de recurrir a un mecanismo para apurar la votación de su reforma
"Alentados por el apoyo de los asalariados, de los jóvenes y de una mayoría de la población, y frente a la actitud intransigente del gobierno y del jefe de Estado, las organizaciones sindicales deciden continuar y ampliar la movilización", dijeron sus líderes, al término de una reunión.
En ese enfrentamiento cada día más rígido, la tensión también aumenta en las calles, donde jóvenes enardecidos se enfrentaron violentamente con las fuerzas del orden en varias ciudades, en el marco de la jornada nacional de protesta estudiantil, que dejó un saldo de 250 detenidos.
Según el Ministerio del Interior, 266 personas fueron detenidas ayer durante las manifestaciones, lo que elevó a 2257 el número de arrestos realizados desde el 12 de octubre.
Sarkozy se declaró "escandalizado" por la acción de esos inadaptados y prometió que serán "buscados, detenidos y castigados. No serán los violentos quienes tengan la última palabra en una república".
Fiel a su estrategia de los últimos días, Sarkozy fustigó con inusitada severidad las huelgas y los bloqueos que virtualmente paralizan al país: "Nadie tiene derecho de tomar de rehenes a personas que no tienen nada que ver", dijo. "Secuestrando la economía, las empresas y la vida cotidiana de los franceses, se destruyen puestos de trabajo", advirtió.
Pocas horas después, el gobierno solicitó la aplicación del llamado "voto único" en el Senado, que fue interpretado como una provocación más por parte de la oposición de izquierda y la opinión pública en general.
"Es una malísima respuesta a nuestros conciudadanos, pues ahora todos saben que usted impidió un verdadero debate en esta asamblea", advirtió Nicole Borvo Cohen-Seat, senadora comunista, dirigiéndose al ministro de Trabajo, Erc Woerth, encargado de hacer aprobar la reforma.
Ese mecanismo, establecido por el artículo 44 de la Constitución, permite un análisis acelerado de artículos y enmiendas, y obliga a los senadores a pronunciarse con un voto único sobre el conjunto del texto y las enmiendas aceptadas por el gobierno. Cada enmienda será ahora explicada por el senador que la presentó, pero no habrá debate sobre ella.
"En la situación actual, sería irresponsable prolongar indefinidamente los debates", afirmó en un comunicado el ministro de Relaciones con el Parlamento, Henri de Raincourt.
Es verdad que la oposición había presentado 1200 enmiendas a los 33 artículos del proyecto y que ayer quedaban aún 250 de ellas para examinar. Con ese procedimiento de urgencia, Sarkozy espera que la ley sea adoptada definitivamente la semana próxima. Los sindicatos y la oposición han depositado grandes esperanzas en la movilización de los jóvenes para obligar al gobierno a negociar. Miles de estudiantes desfilaron ayer por todas las ciudades de Francia.
En París, las protestas reunieron entre 4000 (según el gobierno) y 14.000 (según los organizadores) participantes. En Toulouse, una manifestación de unas 30.000 personas contó con la participación de más de 5000 jóvenes.
Según el Ministerio de Educación, 312 escuelas universitarias seguían ayer bloqueadas o perturbadas, es decir, el 7,5% de los establecimientos.
El sindicato de liceos (FIDL) anunció, por su parte, que 1300 colegios están movilizados. El movimiento parece extenderse a buena parte de las 83 universidades, pero es difícil conocer su amplitud con precisión: desde que comenzó el conflicto, las cifras de participación suelen variar en forma sorprendente, en función de quien entregue la información. La UNEF, principal sindicato estudiantil, anunció 33 universidades afectadas, mientras que para el Ministerio de la Educación Superior, los establecimientos perturbados serían sólo cinco.
Falta de combustible
Si bien el tráfico ferroviario y los aeropuertos registraron menos perturbaciones, continuaron los bloqueos de depósitos de combustible y refinerías, a pesar de la intervención de las fuerzas del orden pedida por Sarkozy. La situación sigue siendo muy preocupante en miles de estaciones de servicio, sobre todo en vísperas de las vacaciones escolares que este fin de semana deberían provocar el desplazamiento de miles de franceses por todo el territorio. Para satisfacer a todos, en numerosas regiones la venta de combustible ha sido limitada a 20 o 30 litros por auto y a 150 por camión.
Esa situación comienza a pesar seriamente sobre la economía. La Federación de Industrias Químicas, por ejemplo, anunció que el sector pierde unos 100 millones de euros por día debido a la falta de combustible.
Confiado en el resultado final del voto gracias a la mayoría con la que cuenta en ambas cámaras, Sarkozy afirmó ayer que espera "que la ley sea promulgada antes de fin de año".
En las últimas horas, sin embargo, los sindicatos han comenzado a afirmar que la aprobación de la ley que llevará la edad mínima de 60 a 62 años a partir de 2020 no cambiará nada: "Las movilizaciones continuarán. Seguiremos resistiéndonos a esa ley injusta", dijo Jean-Claude Mailly, líder de la central Force Ouvrière.
¿Adónde los llevará esta prueba de fuerza? La verdad es que, en la situación actual, ni Sarkozy ni los sindicatos saben muy bien cómo harán para salir del conflicto.
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