Francia invierte en empleo pero los jóvenes se van

Francia invierte en empleo pero los jóvenes se van
El gobierno destinará 2000 millones de euros para impulsar programas, pero son cada vez más los menores de 25 años que emigran a Canadá.
El gobierno francés destinará este año 2000 millones de euros para enfrentar la desocupación, que crece sostenidamente desde hace 19 meses y alcanza ya a 3,1 millones de personas. Según el ministro de Presupuesto, Jèrôme Cahuzac, la nueva partida será utilizada para fortalecer los programas en marcha para revertir a finales de 2013 la curva ascendente del desempleo.

El gobierno francés destinará este año 2000 millones de euros para enfrentar la desocupación, que crece sostenidamente desde hace 19 meses y alcanza ya a 3,1 millones de personas. Según el ministro de Presupuesto, Jèrôme Cahuzac, la nueva partida será utilizada para fortalecer los programas en marcha para revertir a finales de 2013 la curva ascendente del desempleo. Así lo había prometido el presidente François Hollande en su mensaje de fin de año. Ayer, Cahuzac precisó que esos 2000 millones servirán para impulsar programas destinados a los sectores más vulnerables: los jóvenes menores de 25 años y las personas mayores de 50.

La crisis global, de la cual los franceses se imaginaban excluidos, empezó ya a expulsar a los más jóvenes, que pretenden dejar su precaria estabilidad en suelo europeo para probar fortuna en Quebec, la región francófona de Canadá a la que perciben como un mundo más dinámico y próspero que el de la decadente Europa. Según datos del Ministerio de Inmigración canadiense publicados el viernes por el diario parisino Le Figaro, en los primeros nueve meses de 2012 llegaron a Montreal unos 4000 inmigrantes permanentes. En el curso de todo 2011 la cifra había sido de 2400. A ellos se sumaron 6750 titulares de visas temporarias y unos 10 mil estudiantes.

En el caso de la antigua colonia de América del Norte no se trata, sin embargo, como en el caso de Bélgica, de "exiliados fiscales". Según Le Figaro, lo que atrae a los franceses a tomar la ruta de Quebec es más bien la facilidad para encontrar trabajo, la calidad de las universidades y el menor estrés en la vida cotidiana. Esos aspectos se convirtieron en imanes lo suficientemente importantes como para impulsar a muchos a quedarse en suelo canadiense, incluso después del vencimiento de sus visados. "Prefieren la clandestinidad de un ilegal a un incierto regreso a Europa", dijo una fuente citada por el diario.

"En el último semestre, el número de pedidos de información para radicarse aquí se duplicó, con un sensible aumento de los trabajadores con alguna especialización y pequeños emprendedores, que muchas veces hacen primero un viaje para estudiar el panorama, antes de dar el gran salto", relató Georges Mosser, presidente de la asociación de residentes que recibe a los franceses en Quebec. Según Mosser, las autoridades canadienses ven con buenos ojos esta "french invasión", que ayuda a reducir el déficit de mano de obra especializada.

La conveniencia de acoger a ese tipo de inmigrante no significa que la relación con el gobierno sea idílica. En el marco de sus políticas de achicamiento, la administración canadiense cerró varias sedes consulares, entre ellas la de Buffalo, Estados Unidos, sobre la frontera con Canadá, donde los franceses debían dirigirse para iniciar el trámite de residencia. Actualmente, nada indica en Buffalo cuál puede ser el destino de un aspirante a emigrar. «

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