Francia, cerca de perder su calificación "triple A"

Francia, cerca de perder su calificación "triple A"
La agencia Moody's evalúa degradar su nota de deuda soberana

PARIS.- Cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales en Francia, la agencia calificadora Moody's advirtió ayer que el país corre serio peligro de perder la codiciada nota soberana "triple A".

Una sanción de esa naturaleza podría tener un fuerte impacto negativo sobre las ambiciones de reelección que cobija el presidente Nicolas Sarkozy, lo que motivó al ministro de Finanzas, François Baroin, a apresurarse a prometer que Francia "tomará todas las medidas" necesarias para mantener la máxima nota (AAA).

Baroin reconoció, no obstante, que la previsión de que la economía francesa crecerá el próximo año 1,75% es "probablemente demasiado alta" y que "hay riesgo" de que el crecimiento se sitúe por debajo del 1,5%, debido a la "recesión mundial".

Moody's decidirá en los próximos tres meses si la segunda economía de Europa merece su nota actual de "AAA con perspectiva estable" o debe ser colocada en "perspectiva negativa".

Para la agencia de calificación norteamericana, "en los próximos meses, Francia podría verse obligada a hacer frente a la necesidad de aportar una ayuda adicional a otros países europeos o a su propio sistema bancario, lo que podría aumentar en forma significativa las cargas del presupuesto nacional".

Si la nota de Francia se viera degradada, París deberá pagar más intereses para conseguir dinero en los mercados. Ese costo suplementario incidiría negativamente en un déficit público récord, que supera actualmente el 84% del PBI, lo que debilitaría aún más a una economía en crisis.

Los mercados bursátiles reflejaron claramente esa tensión: la bolsa de París cedió un 0,79% después de un momento de pánico, al conocerse la información. Las demás plazas bursátiles europeas evolucionaron en forma moderada.

Esa amenaza, que pende ahora sobre Francia como una espada de Damocles, creó, además, un nuevo factor de tensión e inestabilidad en la zona euro en vísperas de la decisiva cumbre de la Unión Europea (UE) del próximo domingo, que estará consagrada a evitar el default de Grecia y buscar una solución definitiva a la crisis de la deuda soberana.

La Comisión Europea insistió ayer en la necesidad de obtener una respuesta "rápida y completa frente a la crisis de la deuda" en esa cumbre. "Aquellos que destruirán a Europa y al euro serán responsables del resurgimiento de conflictos y oposiciones en nuestro continente", advirtió, por su parte, Sarkozy.

El sábado, la presidencia francesa del G-20 intentó calmar los ánimos al prometer que los europeos aportarán una respuesta "decisiva" a la crisis en la cumbre de Bruselas. Pero poco después, los dirigentes alemanes se encargaron de dar a los mercados una ducha de agua fría.

"La cumbre de la UE permitirá avanzar sensiblemente, pero no resolverá de golpe la crisis de la deuda", declaró Steffen Seibert, vocero del gobierno alemán. "El sueño de ver el final de la crisis a partir del lunes no se hará realidad", insistió..

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