Será la primera mujer al mando del organismo internacional. Reivindicó las históricas políticas de ajuste del Fondo.
Lagarde, de 55 años, se impuso por unanimidad al director del Banco de México, Agustín Carstens. La undécima directora del FMI sucederá a su compatriota Dominique Strauss-Kahn, quien dimitió tras su arresto el 14 de mayo en Nueva York por sospechas de abuso sexual a una camarera de un hotel en la ciudad estadounidense.
Tanto por su historia como por sus declaraciones, la nueva jefa del FMI no tiene la más mínima intención de modificar la política del organismo que durante décadas padeció América Latina y ahora prueban Grecia, Portugal, Irlanda y España. Sus tradicionales recetas, fortalecidas con el llamado Consenso de Washington (1990), pregonan la disciplina presupuestaria, la reducción del gasto público, la liberalización financiera y comercial, la apertura a las inversiones extranjeras y las privatizaciones. “Como tuve oportunidad de decirle al directorio durante el proceso de selección, el FMI debe ser relevante, receptivo, efectivo, legítimo, para lograr crecimiento fuerte y sostenible, estabilidad macroeconómica y un mejor futuro para todos”, prometió Lagarde.
La nueva directora del FMI, cuya actividad central es conceder créditos a países en dificultades a cambio de que los gobiernos apliquen las políticas del organismo, fue elegida por los 24 miembros que integran el consejo ejecutivo y contó con el apoyo explícito de Estados Unidos, Europa, Brasil, China y Rusia. Lagarde asumirá su cargo por cinco años a partir del 5 de julio, en un momento particularmente tormentoso. La crisis de la deuda europea se está intensificando y las naciones emergentes quieren tener más voz en las decisiones del organismo.
No obstante, el Ministerio de Hacienda de Brasil cifró algunas expectativas al explicar su apoyo a la ministra francesa. El respaldo se debe “no sólo a su currículum y experiencia profesional, sino también a su reiterado compromiso con la continuidad del proceso de reformas del Fondo, expresado en público y en conversaciones con algunos gobernadores del FMI”, dijo en un comunicado.
Lagarde fue la candidata favorita desde que se inició el proceso de selección. Además de su adhesión a las políticas tradicionales del Fondo al estilo de su antecesor, contaba con un acuerdo que data desde la fundación del organismo: un europeo siempre encabeza el FMI y un estadounidense el Banco Mundial.

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