Fragata Libertad: anécdotas de un pergaminense que fue protagonista de una hazaña

Ernesto Santiago Mc Keón formó parte de la tripulación que en 1966 marcó un récord que se mantiene de cruzar el Océano Atlántico en seis días y 21 horas. Sus familiares revivieron la experiencia en un contexto de conflicto diplomático.
La Fragata Libertad se encuentra retenida en Ghana desde hace 20 días por pedido de una asociación de bonistas que se negó a ingresar al canje de la deuda, lo que generó un conflicto diplomático con ese país y en consecuencia de ello la Cancillería argentina inició gestiones ante la ONU y decidió recientemente la evacuación de 281 tripulantes, dejando a bordo a su capitán y una dotación de 44 marineros para garantizar el mantenimiento de la nave. La tripulación llegará mañana por la noche al país a través de un vuelo de la compañía Air France, contratado especialmente para completar la evacuación.

Poca gente sabe que este buque insignia de la Armada Argentina, retenido en Ghana, fue en 1966 protagonista de una hazaña que marcó un récord que no ha sido superado por ninguna otra embarcación a vela. El hito fue cruzar el Océano Atlántico desde Cabo Race, Estados Unidos, hasta Fastnet, Irlanda en seis días y 21 horas. La tripulación de la Fragata Libertad estaba compuesta por 120 personas, entre ellas el pergaminense Ernesto Santiago Mc Keón y otras dos personas radicadas en nuestra ciudad.

Los familiares de Mc Keón, fallecido hace algunos años, revivieron junto a LA OPINION los recuerdos y anécdotas de esa travesía y la experiencia como familiares de marineros que estuvieron durante meses lejos de su hogar y sus familias, situación que viven los miembros y familiares de la tripulación de la fragata.

Anécdotas

Marta Mauro, viuda de Mc Keón, recordó que “ingresó a la marina con 17 años y en una oportunidad, mientras hacía peluquería en un Hospital Naval, un comandante le dijo si le gustaría hacer un viaje en la fragata y humildemente le respondió que no le correspondía, que había otros antes que él. Sin embargo, el comandante le prometió que dentro de poco tiempo iba a recibir novedades y así fue que un día le llegó el llamado y el 6 de agosto de 1966 zarparon. Estuvo de viaje seis meses, y conoció muchos puertos y países, como Estados Unidos y Jamaica, visitó una localidad de Irlanda de donde eran sus abuelos y en España conoció a los reyes. A cada lugar donde llegaban, la tripulación era muy bien recibida. Estaba orgulloso de haber vivido esa experiencia y agradecido de haber podido conocer los lugares que visitó”.

Por otra parte la mujer agregó que “pese a que siempre decía que el viaje era inolvidable y que la experiencia la iba a guardar de por vida, luego de recorrer muchos países, entendía que ‘no había nada como Argentina’ por la familia, los amigos y las costumbres”.

La comunicación con los familiares en ese tiempo era una de las mayores dificultades que atravesaba la tripulación porque no tenían los medios que existen hoy. “Cuando llegaban las fiestas de fin de año nos avisaban con anticipación que iban a salir en vivo por una radio para saludar a los familiares”, recordó Marta Mauro.

Récord

Fue ese viaje que la Fragata Libertad batió el récord en recorrer 1.770 millas entre el puerto estadounidense y el irlandés en un buque a velas, travesía por el Océano Atlántico que demoró seis días y 21 horas. “El siempre se enorgullecía en decir que habían logrado esa hazaña y fue espectacular cómo los recibieron cuando regresaron a Argentina”, comentó Marta Mauro.

Su hija Laura Mc Keón, recordó que su padre les contaba las dificultades que tuvieron en esa travesía y “cuando mirábamos una película de barcos donde las cosas se caían al piso por el movimiento, decía que era verdad y que a ellos les había pasado”.

Sobre el conflicto por la retención del buque en el país africano, Laura manifestó que cuando se enteró de la retención de la fragata “publiqué en Facebook que todos pidieran para que vuelva al país, no solamente por lo que significa, sino también por los familiares y los miembros de la tripulación”.

En este mismo viaje hubo otras dos personas radicadas en Pergamino, una de ellas de apellido Morello y otra que pudo haber sido el comandante de la nave, explicó Pedro D’Angelo, allegado a la familia y agregó que “fue una casualidad que tres pergaminenses hayan formado parte de esa tripulación que quedó en la historia, los cuales no se conocían entre sí y que sí lo hicieron después”.

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