El fracaso de la política turística

La construcción de hosterías inviables, la falta de inversión en infraestructura, la distancia entre el Estado y los privados atentan contra el desarrollo del turismo.
La política turística del Gobierno provincial continúa sin el prometido despegue. A diferencia de otras provincias de la región, Catamarca no ha logrado convertirse en un destino elegido por los visitantes. Y aunque tiene postales de belleza inconmensurable hasta ahora no se consiguió integrarlas al circuito de la industria turística.

El Gobierno provincial se empecinó en invertir los fondos que reciben por regalías mineras en hosterías que son inviables como unidades de negocios. En mayo, el Gobernador anunció que finalmente fueron adjudicadas, tras sucesivos y frustrados procesos licitatorios, las hosterías provinciales construidas con recursos mineros: El Peñón (Antofagasta de la Sierra); Cortaderas (Tinogasta) y Polo Giménez (Cuesta del Portezuelo). Aún cuando ninguna de las mencionadas dio signos que indiquen que en el futuro se convertirán en un boom turístico, en los próximos meses el Gobierno inaugurará dos hosterías municipales más, una estará en Morteritos y la otra en Laguna Blanca, ambas en el distrito de Villa Vil, departamento Belén.

Epílogo

En el caso del complejo turístico de Cortaderas, ubicado sobre ruta nacional 60 en el Paso de San Francisco, una obra en la que el Estado invirtió 14 millones de pesos, fue adjudicada a la firma La Troya Group S.A, una empresa de origen catamarqueño que ya tiene la concesión de un complejo hotelero en las Termas de Fiambalá.

El hotel recién podría ponerse en marcha en octubre, mientras tanto el establecimiento cumplirá un año y cuatro meses sin rentabilidad y con mucho déficit por mantenimiento.

La zona no es reconocida por su potencial turístico y ello pone en dudas la decisión oficial de realizar una inversión millonaria en la puna. Es que según datos oficiales, por el Paso de San Francisco transitan, en promedio, por año, de 3000 a 4000 vehículos. Como contrapartida, el Paso Internacional de Jama (Jujuy) registra el paso 60.000 camiones por año y se ha logrado que por una alianza entre privados, el Automóvil Club Argentino y la empresa YPF, se invirtiera más de $ 6 millones en un motel con 12 camas, un minimercado y una estación a 4170 metros de altura. El Gobierno provincial, con la asistencia de fondos nacionales, realizó la construcción del complejo Aduanero.

También fue controverdida la concesión de La hostería de El Peñón, en Antofagasta de la Sierra. Fue adjudicada por decreto a Fabricio Ghilardi, un empresario italiano. Antes hubo otros intentos para colocarla pero ningún oferente había mostrado interés. Fue inaugurada en octubre de 2007 , por dos años había sido administrada por el municipio y hasta se había capacitado estudiantes locales para gerenciarla. Hasta último momento la comuna intentó retener la hostería pero fue otra la decisión del Gobierno.

La hostería Polo Giménez, ubicada en la cumbre de la Cuesta del Portezuelo e inaugurada en diciembre pasado, tras un frustrado y prematuro llamado a licitación, fue cedida en comodato, también por 20 años, al municipio de Ancasti. En este caso, el comodato no contempla contraprestación dineraria para el Estado provincial.

Mientras el Gobierno insiste con la construcción en lugares con escasos valor estratégico, la escasez de infraestructura hotelera se hace evidente en la capital en los fines de semana largos en los que se registra mayor movimiento de visitantes. Y aunque en algunas oportunidades los hoteles consiguen colmar su capacidad, lo que todavía falta es una política que garantice que en Catamarca habrá turismo todo el año.

CORTADERAS

La concesión se realizó luego de dos procesos que fracasaron y cuando el Estado flexibilizó las condiciones. Permanece cerrada desde que se inaugurara en junio de 2009.

EL PEÑÓN

Fue otorgada a un empresario italiano luego de un proceso que tuvo un solo oferente. El municipio de Antofagasta pretendía administrarla. La concesión es por 20 años.

POLO GIMÉNEZ

Hubo una convocatoria a licitación en la que no se presentó nadie. La provincia se la cedió en comodato y gratuitamente al municipio de Ancasti, también por 20 años.

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