Enorme fue el disgusto de los Autoconvocados de la salud, que asistieron a la reunión convocada por Monseñor Luis Villalba, por el faltazo de la administración alperovista. Consideran que fue un agravio a la propia Iglesia. Cargaron contra el accionar del ministro Pablo Yedlin a quien le exigieron la renuncia.
En la hora señalada, hasta la puntualidad dijo presente. Alrededor de la mesa de la concordia las partes tomaron su lugar. Unos expusieron, otros escucharon, pero hubo quienes, hermanados con la estrategia dilatoria, decidieron desairar un encuentro crucial para solucionar, de una vez por todas, un problema que tiene en vilo a la sociedad tucumana en su plenitud.
Fiel a su palabra, la administración alperovista brilló por su ausencia al no concurrir al diálogo con los Autoconvocados de la Salud, cuya mediación estuvo nuevamente bajo la figura ecelsiástica de Monseñor Luis Villalba.
Las esperanzas por la adopción de una postura reflexiva por parte del Gobierno comarcano todavía podía verse en el rostro de algunos galenos que esperaban en las afueras del Arzobispado una señal que anunciase la llegada de los alfiles ejecutivos con los que cuenta esta gestión, para reiniciar las negociaciones en pos de un mejoramiento en las condiciones laborales y salariales del sector. Sin embargo, la desazón y la bronca se apoderaron de los sanitaristas con el correr de los minutos al confirmar el férreo posicionamiento asumido por el Gobierno.
"Ahora está más que claro quién no está dispuesto a llegar a un acuerdo, a discutir y dialogar sobre la salud pública y sus trabajadores. Esto es una respuesta del Gobierno no sólo a la sociedad sino también a monseñor Villalba. Ni siquiera han hablado por teléfono diciendo que no iban a venir, es la falta de respeto a la que estamos acostumbrados permanentemente, tanto para los trabajadores como para la Iglesia católica", de esta forma, y con rasgos de fastidio inocultables, la representante del Hospital de Niños, Estela Di Cola, a la salida de la reunión, se refirió al fracaso de las tratativas, endilgando la culpabilidad exclusiva de lo sucedido a la figura del Gobernador de la provincia.
De acuerdo a sus dichos, casi dio por tierra todo otro intento por reencauzar las negociaciones ya que destacó que "Monseñor nos dijo que hasta acá llegaba, el Arzobispo no espera nada de esta gente. Es más, quien estaba muy ofendido y molesto era Melitón Chávez" (Vicario de la Arquidiócesis de Tucumán)
Bastardeados
Asimismo, la galena cargó sobre una de las cuestiones más escandalosas que empañan a esta gestión, referida al caso de los 800 mil pesos que, en un primer momento se habilitaron para el pago de cursos de endodoncia dictados por FUNSAL. "Con este desaire demuestran que no les importa nada, sólo firmar papeles para firmar cursos no santos".
En este sentido, destacó que debe primar en la sociedad un cambio en la forma de conceptualizar y calificar el accionar desplegado por las esferas de poder tucumanas: "El pueblo debe pensar, reaccionar y darse cuenta de quién es realmente el que nos está gobernando. Hay un descreimiento total, la gente cada vez confía menos porque nota que no hay ninguna voluntad de diálogo, el ninguneo es constante", sostuvo.
Al mismo tiempo, entre aplausos y muestras de fortaleza brindados entre los propios colegas médicos, Di Cola negó que la población haya demostrado fastidio por las medidas de fuerza que está llevando a cabo el sector e incluso recalcó que "la responsabilidad de la salud es del Estado, nosotros somos intermediarios que hemos sido permanentemente basureados, que no hemos recibido respuesta a nuestras necesidades. Quedará en el Estado la responsabilidad de responder por la salud del pueblo".
Al respecto, la pediatra fue consultada sobre los pedidos de interpelación iniciados por legisladores opositores que llueven sobre la persona del Ministro de la cartera de salud, Pablo Yedlin, para que responda y trate de justificar los hechos enmarañados que golpean su administración.
"Desgraciadamente, la proporcionalidad de legisladores que les son anuentes a este gobierno es abrumadora y, con tal de satisfacer al rey, le dan la espalda a aquellos que los han sentado en su lugar. No puede ser que en un año, la Comisión de Salud no lo haya llamado (a Yedlin) para saber lo que está pasando. Es una vergüenza provincial y nacional lo que ocurre. Si Yedlin fuera un poco honesto debería renunciar ya".
Sin partidismos
Entre las caras más conocidas que asistieron a la convocatoria del Arzobispo, se encontraban, además de Di Cola, el representante del Hospital Padilla, Jorge Ramazzioti y del nosocomio de Concepción, Adriana Bueno.
Con la venia simbólica y gestual de los profesionales concurrentes, Estela Di Cola hizo alusión a los indicios de divergencias que expresó el Movimiento en estas últimas semanas en relación con el proceso de sindicalización que se instauró.
"No hay fractura del Movimiento, hay una fracción de compañeros que no apoyan la sindicalización, pero la gran mayoría estamos de acuerdo con el gremio, que va a seguir los carriles administrativos que correspondan y estamos en pie de lucha como desde el año pasado hasta ahora. Esperemos una reflexión de conciencias de los compañeros para poder luchar todos juntos".
Por este motivo, caracterizó la diferenciación que debe hacerse para aclarar la temática que se encuentra en discusión al momento de abordar el esquema de agremiación y sus cualidades: "Acá hay una política de salud, no hay partidismo ni queremos que lo haya. El movimiento Autoconvocados no queremos ser partidizados con una política mercantilista de salud". Finalmente, confirmaron que hoy, a las 20.00, realizarán una nueva "Marcha Blanca" que partirá desde Plaza Urquiza hasta arribar a Plaza Independencia, con el objeto de expresar su creciente malestar.


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