Los 104 profesionales anunciaron que desde esta medianoche hacen efectivas sus renuncias al servicio de emergencias.Se especula que en el transcurso de la fecha pueda resolverse un recurso de amparo que los obligue a trabajar.
De “hijos y entenados”
Como se recordará, este conflicto data desde hace más de dos meses, en pos de cobrar $120 por la hora de guardia “y terminar con los hijos y entenados”. Ese es el monto que se paga actualmente a los anestesistas y a los neurocirujanos, y se estaba por extender a los traumatólogos.
Mientras tanto, el resto de los profesionales que hace guardia cobra hoy $36, para llegar a $50 a fin de año, según un reciente decreto.
“El Ministerio se lava las manos. Dice que anestesia y neurocirugía son área críticas, y que esos arreglos los hizo el hospital, que es de autogestión”, resaltan los dirigentes médicos.
En tanto, el San Bernardo sostiene que como igualar el monto para todos excede su presupuesto, se dio intervención al Ministerio. Ante tal panorama, de un total de 125 profesionales de guardia, 104 presentaron sus renuncias el 30 de mayo último, a efectivizar a los 30 días.
Un encuentro frustrado
La fracasada reunión de ayer, por Salud Pública la encabezó Sergio López Alcobendas, secretario de Salud. Por los médicos estuvieron Adrián Luna, Simón Bligaard y Mario Macías, más Susana Meléndez y Nicolás Arias Uriburu, de la comisión mediadora que integran los jefes de servicios del San Bernardo.
“No hubo propuesta alguna”, informó Adrián Luna, vocero de los profesionales, quien lamentó la ausencia del ministro Gabriel Chagra Dib. “Nos transmitieron que los $50 ya otorgados por decreto es lo máximo que pueden, y no hay más”, e informó que a 100 de los renunciantes los notificaron por carta documento del rechazo de las dimisiones.
El encuentro fue en las oficinas del Plan Nacer. A los medios de prensa les llamó la atención que, “por órdenes superiores”, en ningún momento se permitiera el acceso al recinto a fotógrafos y camarógrafos, que es lo que siempre se hace. Lo habitual es que al inicio se registren imágenes y las entrevistas se realicen al final.
La reunión duró casi una hora. En varios de sus tramos los periodistas que aguardaban en el exterior escucharon gritos. “Es porque a veces se discute en voz muy alta”, fundamentaron.

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