Una Foto Con Guinle y La Vuelta De Das Neves

Una Foto Con Guinle y La Vuelta De Das Neves
Talvez, las dos imágenes podrían resumir el contenido de la semana política en Chubut, agitada por la confirmación del regreso público del ex-Gobernador Das Neves; y por la sucesión de movimientos que encadenó en pocos días su sucesor, Martín Buzzi
Si la suerte es un factor que a veces juega fuerte en la política, Martín Buzzi no debería quejarse de la que -hasta ahora y en su relación con el Gobierno Nacional-, lo acompaña. Entre las herencias variadas que le dejó su ex-mentor, se encontraba la presidencia de la Organización Federal de Provincias Productoras de Hidrocarburos, para la cual la Presidente, Cristina Fernández, ha elegido un rol de ariete para la tarea de "poner en caja" a las petroleras, a las que recordó con fuerza que no son propietarias sino concesionarias, de un recurso estratégico como pocos.

Con ese blindaje en sus manos, Buzzi movió una ficha inquietante en el juego de la interna peronista y promovió al también comodorense Marcelo Guinle, como una figura relevante en el proceso de "reorganización del justicialismo", un tema que si bien no moviliza entusiasmos populares, desvela a no pocos dirigentes.

Guinle -dijo el Gobernador- "es un hombre que piensa en grande en función de los intereses del país y de la provincia, y que por supuesto está más allá de las disputas mezquinas de quienes anteponen su interés personal a los del conjunto".

Si eso no fue un mensaje por elevación hacia el dasnevismo y algunos dirigentes del Frente Para la Victoria, se le pareció mucho, especialmente porque no fueron declaraciones formuladas en el momento, sino tamizadas por los gacetilleros de la prensa oficial.

"Sin duda es uno de los dirigentes con más experiencia y capacidad que ha generado el justicialismo en Chubut. Estoy convencido que debe cumplir un rol muy importante en la reorganización del justicialismo", agregó colocando al senador en la grilla de posibles titulares del Consejo Provincial del PJ, una cuestión que se resolverá -según coinciden casi todos-, en el próximo mes de marzo.

Mientras esos temas se menean en la agenda pública, la semi-pública permite afirmar que Mario Das Neves retornará a la actividad política durante alguno de los días en que se desarrollará la próxima Fiesta Del Asado, en la localidad de Cholila cuya intendencia ejerce uno de sus aliados cercanos, el provechista ex-ministro de Gobierno, Miguel Castro.

Por estos días, el ex-Gobernador ha consumido largos minutos de teléfono hablando con lo que queda de su tropa.

Entre esos interlocutores se cuentan intendentes en ejercicio, funcionarios del actual Gobierno y un grupo de jóvenes ex-brillantes, que aguardan el regreso de aquel paraguas protector de los viejos buenos tiempos.

¿Cuál será el paisaje que le devolverá la realidad a Mario Das Neves? ¿El de su catastrófica derrota en octubre o el de un entusiasmo alimentado por la nostalgia?

Con la billetera más corta para movilizar militancia desde lejanos territorios y sin el recurso del apriete a empleados públicos para que asistan quieran o no quieran para "hacer número", Das Neves y el dasnevismo tendrán que confiar la suerte del regreso a la categoría imprecisa de "la gente", que suele deparar más de una sorpresa.

Antes de eso, el Gobierno tiene una parada difícil: la que significa la negociación paritaria con los empleados públicos, para la que cuenta con un Tesoro acotado y la impericia política de la ministro de Economía, Gabriela Dufour, que parece encantada disparando frases acerca de las dificultades del mundo, sin entender que la esperanza de una vida mejor es una obligación de los dirigentes hacia los ciudadanos e inexplicablemente desentendida del rol que el consumo tiene como motor de la economía.

Si Buzzi de verdad adhiere al kirchnerismo, debiera aconsejarle a su ministro que cambie los libros de cabecera, porque el discurso se asemeja más de los aconsejable al de la impotencia y el "no se puede".

En disculpa de Dufour, debe decirse también, ya no cae sobre la economía de Chubut la lluvia de millones que dilapidó Das Neves.

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