Una semana después del secuestro del ex candidato presidencial mexicano Diego Fernández Cevallos, los medios de ese país publicaron una foto de un hombre muy parecido a él, con los ojos vendados y el torso desnudo.
La desaparición del hombre que en 1994 compitió por la Presidencia mexicana está plagada de incógnitas y versiones encontradas. La familia recién denunció su ausencia el sábado pasado, después de que encontraran su camioneta vacía en su rancho, en el estado de Querétaro. El vehículo estaba cerrado y a un costado estaban tirados objetos personales y una mancha de sangre, que según la fiscalía era del mismo tipo que la del líder político.
Con el pasar de los días y sin noticias de los presuntos secuestradores, el gobierno y la fiscalía empezaron a dudar sobre la hipótesis del secuestro y comenzaron a calificarlo como una desaparición. El miércoles, desde Washington, el presidente Calderón aseguró que no creía que la desaparición de su amigo personal –hoy distanciado políticamente– fuera un mensaje de los carteles del narcotráfico. En 2006, tras asumir la Presidencia, Calderón le declaró la guerra al narco, una guerra que ya lleva más de 22 mil muertos.
En medio de las desmentidas, la familia se mantiene en un hermetismo total. Ni la foto difundida el jueves pudo quebrarlo. Según publicó el diario El Universal, la familia del ex presidenciable habría autentificado la imagen; sin embargo, el matutino Reforma lo desmintió. El gobierno, en tanto, pidió cautela, discreción y respeto, y por primera vez dejó entrever que el dirigente estaría vivo. “No perdamos de vista cuáles son nuestras prioridades y que todos estamos obligados a generar un ambiente propicio para que esto se desenvuelva con absoluto respeto a la vida de don Diego y con absoluto respeto a la posición que hoy maneja su familia”, expresó el secretario de la Gobernación (jefe de gabinete), Fernando Gómez Mont.

Comentá la nota