Un fortalecido Berlusconi abogó por más reformas

El primer ministro dijo que "el amor venció sobre el odio" y llamó a modernizar Italia
ROMA.- Fortalecido por un resultado mucho mejor de lo esperado en las elecciones regionales del fin de semana, en las que, junto a la Liga Norte, la derecha le arrebató cuatro regiones clave a la centroizquierda (Piamonte, Lacio, Calabria y Campania) y se consolidó en las dos que gobernaba (Lombardía y Véneto), el premier italiano, Silvio Berlusconi, llamó ayer a poner en marcha las reformas que necesita el país.

"Este resultado es el mejor reconocimiento para la actividad desarrollada por el gobierno, y hacia la posibilidad de realizar, en esta segunda parte de la legislatura, las reformas necesarias para la modernización de nuestro país", declaró el Cavaliere .

Es sabido que Berlusconi quiere reformar la justicia y el sistema fiscal, así como la Constitución, para que cambie el sistema político de parlamentario a presidencialista. Su sueño es llegar al sillón presidencial elegido por el pueblo.

El premier agradeció a los votantes que lo apoyaron "pese a la terrible campaña de difamación de los últimos meses". "El amor ha vencido sobre la envidia y el odio", dijo, al reiterar el lema que es su nuevo caballito de batalla.

Pese a los escándalos, que sumados a la crisis económica podrían haberse traducido en un voto castigo, los comicios realizados en 13 de las 20 regiones italianas demostraron el liderazgo del Cavaliere .

Si bien a nivel nacional su agrupación, el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), tuvo un peor desempeño que en las elecciones europeas del último año -obtuvo el 26,7% de los votos, frente al 32,3% de junio pasado-, la conquista del Piamonte, el Lacio, Campania y Calabria le devolvió el impulso que muchos consideraban había perdido.

Ayer, los analistas políticos destacaban que si el Cavaliere no se hubiera metido en la campaña, convirtiendo esta votación en un virtual referéndum sobre su persona, todo hubiera sido diferente. "El PDL está debajo del 30%, pero sin Berlusconi metido en el juego, habría sido peor", escribió en el Corriere della Sera Aldo Cazzullo, que destacó que "falta mucho para el fin del berlusconismo".

Los ganadores

De las 13 regiones en juego -11 en manos de la centroizquierda- la derecha ganó seis. En una nueva y pesada derrota, la centroizquierda mantuvo su poder en siete regiones (Liguria, Emilia Romagna, Toscana, Umbría, Marcas, Apulia y Basilicata), aunque tienen un peso político muy distinto de las que logró conquistar la derecha.

El dato más llamativo, además de la alta abstención (64,2%), fue el "tsunami" de la xenófoba Liga Norte (LN) en el rico norte del país. La LN no sólo logró por primera vez dos gobernadores, Roberto Cota en Piamonte y Luca Zaia en Véneto, sino que superó en muchos sitios al PDL, como ocurrió en el Véneto. Y tuvo una excelente votación en zonas de tradición "roja", como Emilia Romagna y Toscana.

Consolidado su liderazgo con la victoria del PDL en el Sur, Berlusconi apuesta a su alianza con la LN -que presionará por más federalismo- para hacer las tan mentadas reformas. El gran perdedor de las elecciones, Pier Luigi Bersani, líder del Partido Democrático (PD), dijo estar listo para apoyar las reformas "si se quiere emprender un camino de cambio para indicar soluciones verdaderas". Pero advirtió: "Si se quiere hablar de problemas que están lejos de los italianos, no estaremos de acuerdo".

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