La presidenta Cristina Fernández postergó a Formosa promoviendo a Barranqueras, Chaco como el segundo puerto de la hidrovía. El hecho marca una conducta de la funcionaria no tan desprendida con Gildo, como su antecesor, Néstor Kirchner.
La asignación permitirá la adquisición de nuevas grúas para mejorar la eficiencia portuaria, la ejecución de obras a pie de muelle, además de la construcción de los sistemas acceso y conectividad interna del puerto.
Capitanich destacó que esta inversión, más la operatoria acordada con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Plan Maestro Integral permitirán concretar la definitiva recuperación del estratégico Puerto de Barranqueras.
Asimismo, sugirió que el gobierno nacional apuesta a que la terminal portuaria sea el segundo mayor puerto fluvial de la Hidrovía Paraná-Paraguay, después del de Rosario, al constituirse en un punto de confluencia de cargas provenientes de Paraguay, Brasil y Bolivia, en el marco de la integración del MERCOSUR.
En verdad, la conducta de favorecer ahora más al Chaco, quedó blanqueada hace ya un tiempo, cuando los chinos decidieron invertir en la provincia vecina y alejarse de Formosa. Pero también pasó, con el ramal C-25 y con el puerto de Barranqueras y el dragado del Paraná.
La verdad, Capitanich le gano la pulseada a Gildo demostrando ser inteligente; de esta forma la Argentina llegara hasta el Chaco. Para conformarnos, Cristina le mandó la planta nuclear a Matusalén, que en realidad en la Argentina, nadie la quiere.
Indudablemente que esta decisión relega a Formosa y pone en primer plana al Chaco.



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