Formosa la que más mejoró en el NEA en erradicar la desnutrición

Otro aspecto significado tuvo que ver con el ambicioso plan de obras públicas ejecutados en toda la provincia
De acuerdo a los datos surgidos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), realizada por el ministerio de Salud de la Nación, la prevalencia de la desnutrición infantil en Formosa se ubicó en el 4,2%, la más baja de toda la región NEA.

Se expuso localmente que tras la severa crisis nacional de 2001, esa prevalencia estaba en el orden del 12%, direccionándose desde la gestión de gobierno una serie de fuertes estrategias tendientes a revertir este cuadro de situación en un indicador social tan sensible. Y justamente una de las políticas activadas en ese periodo de crisis fue el programa Nutrir, a través del cual se realiza la asistencia integral de los niños y embarazadas con trastornos nutricionales.

Otro aspecto significado tuvo que ver con el ambicioso plan de obras públicas ejecutados en toda la provincia. “Se han ejecutado tantas obras de saneamiento, como plantas de agua potable y extendiendo las redes domiciliarias, centros de salud y hospitales, la matrícula educativa tuvo un ascenso exponencial como la infraestructura escolar, la energía, centros integradores comunitarios, pavimento y muchísimas otras realizaciones, han tenido un impacto altísimo y directo en esta mejora”, fue subrayado desde el ministerio de Desarrollo Humano.

El tema de la desnutrición infantil, o de chicos con bajo peso nuevamente surge a partir de una publicación nacional donde se expuso sobre la problemática en una colonia aborigen de la jurisdicción de Ibarreta.

Ante todo, se explicó desde la esfera sanitaria de aquella zona que “la situación de un niño aborigen de un año y dos meses de bajo peso, y que pese a ser internado en el nosocomio ibarretense fue llevado sin autorización por su madre sin haber terminado el tratamiento, hecho ocurrido en más de una ocasión, incluso se debió disponer de la fuerza policial para volver a internarlo, donde las pautas culturales indígenas inciden, ha sido uno de los disparadores para que se expusiera una realidad distorsionada”.

El propio director del Hospital de Ibarreta, Marcelo Pellicia, dejó en claro que “ante todo hay que decir que estos chicos no les falta para comer, y si bien existen algunos con problemas de bajo peso, estos se encuentran controlados en forma constante por medio de los equipos de salud”, exponiéndose que las pautas culturales propias de los lugareños, que tiene su correlato en la dieta, hace que no siempre, algo que se da incluso en muchos segmentos sociales, se ingiera los valores proteicos y vitamínicos requeridos.

El facultativo fue categórico al afirmar que “de ninguna manera existe algún impedimento en hablar sobre esta problemática. Pero más que hablar, acá, como en el resto de la provincia se trabajo mucho y fuerte en esto, brindándose asistencia a través de todos los programas nacionales y locales de ayuda que están llegando ".

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