La cifra ascendió a niveles que no se veían desde la crisis de 2002. Se trata de otro síntoma de la desaceleración de la actividad económica, y se aventura un posible corte de la cadena de pagos.
Uno de los ítems más relevantes del informe es que, teniendo en cuenta el promedio de los primeros nueve meses de cada año, 2012 es el año donde se registra la mayor cantidad de cheques rechazados con respecto a los que pudieron ser efectivamente cobrados. Para encontrar una cifra similar hay que remontarse a la crisis de 2002.
“Medido en montos, el cociente entre cheques rechazados y cheques compensados marcó un máximo de 2,1% este año. A su vez, se observa también una fuerte correlación entre la evolución de los montos compensados vía cheque y el PIB a precios corrientes. En este sentido, la desaceleración de los montos compensados muestra su cara también en la evolución del producto y marca un incremento de los niveles de informalidad de la economía”, señala el Ieral. Luego, agrega: “El monto de cheques rechazados sumó $ 2.042 millones contra los $ 98.281 millones que fueron compensados. De esta forma, el ratio entre montos rechazados y montos compensados se ubicó en 2,1%, un pico desde 2003 a la fecha”.
Lo que hay detrás
Detrás de este deterioro del Sistema Nacional de Pagos se esconde una significativa desaceleración de los volúmenes de cheques compensados.
“La dinámica de los fondos compensados vía cheque pasó de un máximo de entre 30% y 35% interanual durante el segundo semestre de 2010 y el primero del año pasado; a expandirse a casi el 10% interanual en los últimos meses”, apunta el informe.
Por otro lado, el mismo alude a la relación entre este dato con la desaceleración en la evolución del Producto Bruto Interno (PBI). “Asimismo, la evolución de los montos compensados mediante cheques refleja una fuerte correlación con el nivel de actividad. Para un promedio móvil de cuatro trimestres, la variación interanual de los montos compensados y la evolución del PBI a precios corrientes es prácticamente similar”.
Según publicaciones especializadas, en diferentes ramas de la economía se observa que la cadena de pagos se está estirando desde los 30 hasta los 45 días, situación que estaría relacionada con que las empresas están sintiendo el impacto del aumento de costos, con lo cual sufren una baja en la rentabilidad. Esto trae un mayor nivel de morosidad. Una consecuencia de esto es que los bancos se muestran más cautelosos a la hora de otorgar créditos.
Como ejemplo del riesgo de corte en las cadenas de pagos se puede observar la situación de la Provincia con los proveedores de comedores escolares. Este año, tal como publicó Hoy, la cadena estuvo a punto de cortarse debido a la importante deuda del Estado bonaerense con los mismos, los cuales a su vez no podían cancelar sus propias deudas con quienes les proveen.
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