El flamante predio de disposición final recibe los residuos orgánicos

Antes de volcar la basura pesan los camiones para controlar la carga. Se realizan tareas de compactación y tapado de los residuos. También se recolectan y tratan los lixiviados y los gases.
En el segundo día en que el nuevo predio de disposición final recibió residuos orgánicos y material inerte

En el segundo día de actividad del sistema de separación domiciliaria de residuos, el nuevo predio de disposición final de residuos volvió a recibir la carga de basura transportada por los camiones de la empresa Transportes 9 de Julio, concesionaria del servicio municipal de recolección e higiene.

Los vehículos se desplazan ahora cómodamente y descargaron en el lugar solamente las bolsas negras que contienen residuos orgánicos, así como restos de poda y escombros. Luego de pasar por el pesaje, los camiones volcaron la carga en las celdas destinadas al relleno sanitario, en las que pudo advertirse el trabajo de máquinas topadoras y una compactadora.

Si bien se trata de un predio municipal el sistema de tratamiento está operado por la empresa porteña Texan Ingeniería Ambiental SA (del grupo Benito Roggio), que es la que ganó la licitación para instalar el predio y -a cambio del pago de un canon por parte de la comuna- llevar a cabo la compactación, el tapado de la basura y la recolección y tratamiento de los lixiviados y de los gases.

Fernando Moris, director de Servicios Públicos de la Municipalidad, explicó que "los camiones momentáneamente tienen la orden de recoger todas las bolsas", sean de basura orgánica como también inorgánica. Los que en estos dos días hicieron la recolección desde Colón hacia el norte (el lunes) y en el sector comprendido entre Juan B. Justo y Colón, más la Sierra de los Padres (el martes) -sectores en los que los vecinos tenían que sacar sólo las bolsas verdes-, "levantaron también las bolsas de color negro que encontraron y las llevaron al predio donde se encuentra la planta de separación", explicó el director.

Comentó luego que después de hacer la separación, los integrantes de la cooperativa CURA a cargo del reciclaje (ver aparte) "van a remitir lo que no sea recuperable al nuevo predio de disposición final".

En el nuevo predio, además de una balanza, hay dos piletones destinados a ecualización y tratamiento anaeróbico de los líquidos lixiviados. Luego, estos, impulsados por bombas, llegarán a través de cañerías subterráneas para finalmente ser transformados en "aguas claras", que "podrán ser aprovechadas para el riego y otros usos", aunque no para el consumo humano, concluyó el funcionario.

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