El fiscal de Estado, Raúl Abate, encabezó una comitiva que realizó una inspección ocular en dos canteras clandestinas ubicadas en Santa Catalina, Guasayán.
Al decir de Abate, son canteras históricas y la ley prohíbe taxativamente cualquier extracción en las mismas. Las estimaciones sobre el daño proferido se llevaron a cabo a partir del análisis de ingenieros que calcularon la altura del material acumulado, realizando un análisis a prima facie.
Uno de los temas que destacó el fiscal es que se espera, de ahora en adelante que, a pesar de la destrucción, se pueda lograr una remediación. Esto significa que la naturaleza pueda retornar a su estado natural y que haga su propia obra reparatoria.
La orden del gobernador Gerardo Zamora ha sido que no se toque una sola piedra más, ya que el daño efectuado ha sido de proporciones mayúsculas, explicó el fiscal.
Como corolario de las expresiones vertidas respecto del operativo, Abate fue totalmente concluyente al aseverar que el móvil de esta damnificación ha sido la de la mera codicia.

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