El suspendido fiscal Rubén Rivero se presentó este martes ante el fiscal que investiga una denuncia en su contra, por presunto abuso sexual, y optó por no prestar declaración indagatoria. El próximo paso sería que se pida la elevación a juicio oral.
El caso que se investiga se basó en una denuncia presentada el 9 de septiembre de 2009 por un policía que cumplía el rol de custodio en la sede judicial de la calle Rufino Fal. El uniformado se dirigió directamente a la Fiscalía General de Azul, ante el doctor Eduardo Raúl Serradell. En su denuncia relató que su hija, de 16 años, había sido contratada como empleada por Rivero en su casa particular. La historia habría surgido cuando el fiscal llegó a la ciudad y consultó, en la sede judicial, por alguna persona que pudiera realizar tareas domésticas en su hogar. El policía que trabajaba entonces de custodio habría ofrecido los servicios laborales de su hija.
La situación habría estallado a partir de un relato que la chica habría hecho en su casa a su padre. Luego de que la causa quedara abierta comenzó la danza por juzgados de Garantías y fiscalías, teniendo en cuenta que se trataba de una investigación que debía ser realizada por los propios pares de Rivero.
Serradell decidió entonces que quedara a cargo el fiscal azuleño que hubiera estado en turno al momento en que, según la denuncia, se habrían producido los hechos. Recayó así en la fiscalía del doctor Néstor Prado. Tras tomar las riendas de la investigación, Prado procesó a Rivero en la causa por presunto "abuso sexual intimidatorio por relación de poder". En la causa interviene como patrocinante de la familia de la adolescente el abogado Matías Torres De la Puerta.
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