El juez Julio García ponderó la solidez de la denuncia y el informe del médico forense sobre el abuso y las lesiones.
"Si gritas te mato", le dijo Héctor R. a su ex pareja, madre de dos hijos de 3 y 4 años, cuando la fue a buscar a su casa en la noche del 11 de febrero de 2011. El hombre entró abruptamente por la puerta, con un cuchillo tramontina en la mano, se lo puso en el cuello a su víctima y la sacó de la casa, mientras el nene de tres años estaba adentro. La puerta de la vivienda de zona norte no tenía picaporte ni cerradura. Mientras la golpeaba en el rostro, Héctor tironeó a la víctima para que saliera de su hogar, amenazándola con el cuchillo con mango de madera, que le apoyaba en el cuello. Al salir por calle Sorrento, cruzaron caminando el puente y llegaron al Bosque de los Constituyentes. Durante todo ese trayecto, el agresor le prometía que la mataría por haber terminado con la relación sentimental que los unía.
Al llegar al Puente de la Vaca, "la obligó a ponerse de rodillas, le quitó el pantalón deportivo y la bombacha, y contra su voluntad la penetró por vía anal", reconstruye el fallo condenatorio los delitos contra la integridad sexual de la joven. Tras ello, "se recostó a su lado y mientras la miraba le decía `yo me voy a matar, pero primero te voy a matar a vos'". Las penetraciones fueron cuatro durante los dos días que la mujer estuvo secuestrada. En un momento dado, ella intentó escaparse, pero el imputado la alcanzó con piedras que le provocaron lesiones en la pierna izquierda y en la cabeza. Luego le dio una paliza que incluyó piñas en el rostro y patadas en las costillas, para retenerla en el lugar contra su voluntad.
Después de un día entero en el bosque, la noche del sábado, Héctor trasladó a la chica a su domicilio, donde el hombre vivía con la madre y hermanas. La llevó a una habitación y la "obligó a tomar pastillas que --según sus dichos-- le iban a calmar el dolor, ya que la víctima tenía toda la cara hinchada como consecuencia de los golpes recibidos". Al día siguiente abusó de ella nuevamente dentro del dormitorio, donde la retuvo hasta el lunes, cuando la rescató su madre, gracias a la ayuda de una hermana del acusado, que le avisó sobre la situación.
Por miedo o vergüenza, recién tres días después la víctima lo denunció y el hombre fue detenido el 26 de febrero de 2011, tras permanecer prófugo durante varias jornadas. Héctor R. fue procesado por la jueza de Instrucción Nº 12, Mónica Lamperti, en septiembre de 2011. Ahora fue condenado a la pena de 13 años de prisión por los delitos de "abuso sexual con acceso carnal reiterado agravado por el uso de arma, lesiones leves, amenazas coactivas y privación ilegítima de libertad agravada por el ejercicio de violencia y amenazas".
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