La controvertida empresa gráfica, que tramita su quiebra en un juzgado de Buenos Aires, permaneció cuatro años en la Zona Franca. Desde el año pasado su planta estaba inactiva.
Ciccone era una de las firmas históricas de la Zona Franca. Se había instalado en Pico a mediados de 2006, con un contrato por 10 años, atraída por el concesionario de la Zona Franca, Aeropuertos Argentina 2000. El emporio empresarial de los hermanos Héctor Hugo y Nicolás Tadeo Ciccone tiene sede en Suiza y es una de las cuatro empresas del mundo autorizada a adquirir papel moneda y emitir dinero. Si bien la calcográfica está dedicada a la impresión de cheques, títulos y billetes, su planta de la Zona Franca estaba destinada a la confección de chapas patente. Precisamente, al finalizar el año pasado su contrato con sus clientes de esos artículos, debió tomar "la medida extrema de levantar la planta porque ya no tenía nada más que hacer", informó Andrea Wagner, administrador de la Zona Franca.
Quiebra y turbios manejos.
La historia empresarial de los hermanos Ciccone no está exenta de turbios manejos con los poderes de turno y su concurso de acreedores desnudó un escándalo sobre oscuros negocios que empezaron en la dictadura militar, con la Logia P-2, y continuaron con Menem, De la Rúa y Duhalde. Poco después de instalarse en La Pampa impugnó la licitación para la identificación de personas para la División Criminalística de la policía pampeana y amenazó con ir a los tribunales. El actual director de la agencia de noticias oficial Télam, Martín Granovsky, cuando era columnista de Página 12 dejó al descubierto el armado de pruebas y encubrimiento a cargo de lo que el tribunal oral describió como un "grupo de empresarios y funcionarios inescrupulosos".
Un día antes de la resolución del Comité de Vigilancia, el 27 de agosto, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 8 de Capital Federal autorizó a la empresa Boldt SA para hacerse cargo de la planta principal de Ciccone, ubicada en Don Torcuato (kilómetro 25,5 de la ruta Panamericana), mediante un convenio de arrendamiento por 4 millones de pesos, por el plazo de un año. "Su oferta para celebrar un contrato de arrendamiento de los bienes industriales de la fallida y mantenimiento de la explotación ha sido aceptada, para su implementación instrumental dentro de las próximas cuarenta y ocho horas", decía la notificación del juzgado que tramita la quiebra de la calcográfica por deudas superior a los 239 millones de pesos.
Boldt SA, fundada hace 75 años, es una empresa de capitales argentinos que cotiza en el Mercado de Valores. Está dedicada al desarrollo de tecnologías y sistemas aplicados a la administración de instalaciones, la creación de productos de seguridad para bancos, documentación e identificación de personas y bienes, gestión integral de centros de entretenimiento y turismo (incluye los servicios adicionales, desde gastronomía hasta espectáculos)
¿Vuelven los hermanos?
Sin embargo, en su edición de ayer, el diario Clarín publicó una versión sobre un eventual retorno de los fundadores de Calcográfica Ciccone, a pesar de que Boldt ya alquiló la planta de Don Torcuato y acordó con la sindicatura y el juez que pagará el sueldo a 270 empleados gráficos y relacionados. De todas maneras, el conflicto con el personal todavía sigue latente porque Boldt abonó salarios desde el inicio de su gestión, pero a los empleados les deben el plazo en que la compañía fue manejado por el juzgado y la sindicatura: desde el 16 de junio hasta el 27 de agosto. Es probable que los 4 millones del alquiler sean destinados a saldar esa deuda.
La posibilidad de un regreso de los Ciccone provocó intranquilidad, sobre todo cuando un delegado sindical reveló que la AFIP, organismo que pidió su quiebra, ahora solicitó que se levante porque Héctor y Nicolás Ciccone ya pagaron 7 millones de pesos.
De todos modos desde la AFIP, uno de los principales acreedores, manifestaron desconocer esa situación y además existen otras firmas privadas que exigen el pago de deudas de Ciccone.

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