Varios días antes se había confirmado la presencia de Cristina Kirchner y se ponía en duda la asistencia de Mauricio Macri en la cuarta cena de la AMIA, pero finalmente se dio al revés. El Jefe de Gobierno apenas se cruzó con Aníbal Fernández y Carlos Tomada, quienes representaron al Gobierno nacional en la velada.
La presidente Cristina Kirchner viajó este lunes por la noche hacia Nueva York donde iniciará una breve visita, que incluirá el miércoles un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el que se esperan nuevos reclamos por la cuestión Malvinas y para que Irán acepte extraditar a ocho ex funcionarios acusados por el tentando contra la AMIA.
Obviamente este compromiso hizo que la Presidente no concurriera a la cuarta cena anual de la AMIA, pese a que varios días antes había confirmado su presencia. Pero no sólo Cristina Kirchner decidió no asistir, ya que tampoco lo hizo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
En representación del Gobierno nacional estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el secretario de Cultura, Jorge Coscia, y el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Moreno aprovechó la ocasión para repetir, una vez más, que no continuará en la administración kirchnerista en caso de que se logre la reelección. "Me voy. Ocho años de trabajo en el Gobierno es más que suficiente", aseguró Moreno, al llegar a la cuarta cena anual de la AMIA que se desarrolló en el Hotel Hilton de Puerto Madero.
Pasadas las nueve de la noche hizo su llegada el jefe de Gobierno Mauricio Macri, recién llegado de su visita a Entre Ríos para apoyar la candidatura a Gobernador de Mandy Saliva. Poco antes lo había hecho la vicejefa electa y ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, a quien se la vio muy elegante y rodeada de su equipo de colaboradores compuesto, entre otros, por Soledad Acuña y Federico Salvai.
También adnciudad.com pudo divisar al síndico General de la Nación, Daniel Reposo; al ex jefe de Gobierno Jorge Telerman; a los diputados nacionales Federico Pinedo, Patricia Bullrich y María Laura Leguizamón; a los diputados porteños Oscar Moscariello, Cristian Ritondo, Carolina Stanley, Claudio Presman y María José Lubertino; al diputado electo Sergio Bergman; al ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi (quien llegó sin corbata pero la presión popular hizo que corriera a ponérsela); a la embajadora de Estados Unidos, Vilma Martínez y al ex procurador porteño, Agustín Zbar (quien se dio un afectuoso abrazo con Telerman, su ex jefe político), entre otros.
Aníbal Fernández destacó en diálogo con la prensa que la Argentina "seguirá buscando justicia para descubrir, en el marco de la paz, quiénes fueron los autores de este atentado" y advirtió que la propuesta de cooperación de Irán "por ahora es sólo eso, una propuesta". También se refirió a la propuesta argentina de investigar el caso en un tercer país, al señalar que la Argentina va a "levantar las banderas, como lo viene haciendo este Gobierno, para esclarecer el atentado de la mejor manera".
Mientras el funcionario nacional estaba haciendo las declaraciones con los medios, una mujer se puso exactamente atrás, como quien quiere salir de rebote en cámara. Sí, era la diputada Lubertino, quien lució un atuendo demasiado japonés para la ocasión.
Tanto el Jefe de Gabinete de la Nación como Mauricio Macri fueron recibidos, en momentos separados dado que casi ni se cruzaron, por el vicepresidente en ejercicio de la presidencia de la AMIA, Ángel Barman (Guillermo Borger está de licencia), quien los fue a buscar a la entrada del hotel.
Ambos políticos ocuparon mesas contiguas. Macri estuvo con Vidal y los miembros del Consejo Directivo de AMIA, mientras que Fernández se sentó con Tomada y Barman.
La conducción del evento estuvo a cargo de Juan Alberto Badía, quien luego de destacar la importancia del trabajo (dado que el objetivo de la misma era recaudar fondos que permitan fortalecer el Servicio de Empleo que brinda la institución) presentó a Macri. Ni bien comenzó su discurso, el Jefe de Gobierno mencionó el homenaje que Marcelo Tinelli le realizó a Badía el sábado y dijo que había sido muy emocionante.
Luego destacó "la energía y el compromiso de la AMIA, que le permitió recuperarse de lo que les pasó hace 17 años (primero iba a decir el año pero dudó, dijo la cantidad de años y después dijo 1994 generándose un clima raro en el salón)".
"Lo que le pasó a la AMIA nos pasó a todos los argentinos", añadió el titular del Ejecutivo de la ciudad de Buenos Aires.
Barman, por su parte, remarcó la variedad de asistentes a la cena al referirse a "una mesa muy grande con espacio para todos".
Para coronar una noche especial, Bullrich no dejó pasar la oportunidad para seguir generando polémica: Se sacó una foto con el rabino Bergman y Lubertino. Sin duda, una transgresora.
Por último, cabe mencionar un detalle no menor cuando se trata de un acontecimiento de estas características. Si se va a convocar a la prensa es necesario no sólo que esté cómoda sino también que tenga material para poder trabajar y para ello la ubicación y el desplazamiento es indispensable. Es absolutamente comprensible que se extremen las medidas de seguridad incluso con la prensa pero es inexplicable como, con tantos cuidados, se llevaba a cabo un evento en un salón contiguo, sin ningún tipo de limitación.
Ojalá que el año próximo no sólo se cuiden los detalles que tienen que ver con la cena en sí, sino también la organización de los medios que asisten para poder llevar a cabo su trabajo.




















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