Finaliza el Congreso Internacional de Discapacidad

Finaliza el Congreso Internacional de Discapacidad
El final del Primer Congreso Internacional de Discapacidad llegará hoy con la concentración de todas las actividades en el escenario central del Domo del Centenario. Luego de dos jornadas de talleres, paneles y conferencias, este mediodía se conocerán las conclusiones con expresiones de distintas expresiones comprometidas con la temática.
A las 9, el médico Germán Falké, de la Universidad de Buenos Aires disertará en la conferencia central “Tratamientos de enfermedades invalidantes de la infancia y la adolescencia”.

A las 10 se reconocerá la trayectoria de dos docentes precursoras de la educación especial del Chaco: Elsa Simons y Cristina Calligaro.

Para las 10.45 se prevé el panel “La inclusión como valor que cada uno debe creer y desarrollar”. Serán tres los expositores: Ruth Claros-Kartchner, Orlando Terré Camacho y Zardel Jacobo.

Las conclusiones y propuestas del encuentro se presentarán a las 12. El pronunciamiento de diversos sectores de la especialidad se entregará a autoridades nacionales y provinciales con el objetivo de promover rediseños en las políticas públicas para la inclusión plena de las personas con discapacidad.

El próximo congreso se concretará en 2013, tal como lo comprometió el gobernador Jorge Capitanich en el acto de apertura del miércoles.

Iglesias y discapacidad: desterrar prejuicios y ampliar la mirada fue el pedido ecuménico

Una de las mesas del segundo día del congreso sobre discapacidad que termina hoy convocó a referentes de la fe católica, cristiana y judía. El respeto por la dignidad de la vida, la persona y sus derechos fueron algunos de los puntos coincidentes. Tampoco faltaron autocríticas y testimonios personales.

“Dios nos crea para incluirnos; cuando envió a su hijo Jesús también nos incluyó con él”, dijo el arzobispo de Resistencia, Fabriciano Sigampa.

Antes, el representante de la comunidad israelita del Chaco, Jaime Grabow describió cuál era la visión de la fe judía sobre la vida, la eutanasia, el aborto y la discapacidad y mencionó las numerosas experiencias de integración escolar.

Por su parte el pastor Jorge Ledesma, de la Iglesia Cristiana Internacional, mencionó que uno de sus hermanos con Síndrome de Down le demostró de la bondad del espíritu humano más que nadie. Narró que su padre le confesó una vez que seguramente mucha gente al verlos juntos lamentaría su destino: “Sin embargo ‘ellos no saben cuánto nos rejuvenece y fortalece’ me dijo”. También valoró en quienes la discapacidad despertó potencialidades extraordinarias, como Helen Keller.

Como lo hizo Jesús

En su ponencia, el sacerdote Pablo Molero cuestionó que el Papa se refiriera recientemente ‘al dolor de la discapacidad’ y preguntó, si el dolor de una persona está en usar un bastón o en lo que genera en la sociedad que él lo use. Su relato tomó un pasaje bíblico en el que un ciego se acercó a Jesús y éste le preguntó en qué lo podía ayudar. “Él no dio por sobreentendido que la ceguera fuera un problema y le preguntó qué era importante para el otro. Si a una persona con discapacidad se la mira con pena, la ofendemos. Algo hicimos mal en la iglesia si la ayuda es por lástima”, agregó.

El titular del Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad (Foro Pro) pidió revisar viejas estructuras de pensamiento: “Tenemos que cambiar discursos, en el Evangelio no se habla del dolor de la discapacidad y hay quienes ven cosas que quieren leer y lamentablemente piensan que Dios piensa como ellos”.

Para el presbítero el prejuicio impide la inclusión y a menudo está presente en quienes quieren ayudar. “Para algunos incluir alude a lo que está adentro, para otros lo que está afuera; para unos implica dejar más lejos y para otros, resguardarlo aún más. La mayor barrera para incluir somos las personas”, insistió. Ante la ausencia de rampas en edificios públicos opinó que si hace falta romper una parte de la iglesia para que entren todos, habrá que hacerlo así como cuando según las escrituras rompieron el techo de la casa de Jesús para que ingrese un lisiado. El rol de moderador recayó en el subsecretario de Gobierno, Culto y Registro Público, José Mongeló.

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