Tal se había informado en la edición pasada, generaba expectativa en las huestes del candidato a gobernador Francisco De Narváez, la presencia del jefe comunal, Miguel Lunghi, en una reunión partidaria que se desarrollaba ayer en Mar del Plata.
¿Los motivos? En verdad sólo Lunghi lo sabe. Más precisamente consultados sus principales colaboradores habían anticipado el entripado que le produce al pediatra compartir la lista con el empresario y poco ánimo había vislumbrado en participar del citado convite.
Y como todo siempre queda a criterio del intendente, más allá de las invitaciones y sugerencias de sus propios correligionarios, el radical prefirió no ir y seguir de campaña en la ciudad, donde él se siente fuerte, cómodo y en verdad únicamente interesado, cual partido vecinalista.
Tal lo habían anticipado desde el entorno lunghistas, había muchos reparos de parte del propio Lunghi a participar de este tipo de encuentros. Sin dejar de mencionar que ante una eventual visita a la ciudad de las sierras del candidato a gobernador, no tendría empacho en recibirlo, en tanto y en cuanto no se comparta tribuna alguna en un presunto acto proselitista.
Así las cosas, y más allá de las palabras del propio De Narváez destacando la figura de Lunghi, el pediatra volvió a mostrar su pensamiento y reacción frente a ideas que no comulga, más allá que orgánicamente compartan la misma boleta y, en otrora elecciones no se tuviera empacho en, por lo bajo, apelar a la tijera para juntar la mayor cantidad de votos posibles en el pago.


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