Final de una historia prostibularia

Final de una historia prostibularia
El Deliberante neuquino aprobó la ordenanza que prohibe expresamente otorgar licencia de habilitación a cualquier comercio que sugiera la posibilidad de explotar la prostitución. Es el final para los cabarets, en una ciudad con frondosos antecedentes al respecto.
Los concejales neuquinos decretaron por ordenanza el fin de los prostíbulos en la capital neuquina, sean estos explícitos o encubiertos: el Municipio no podrá habilitar comercios denominados cabarets, whiskerias o night club, o cualquier otro nombre de fantasía que sugiera o remita al rubro prostitución.

Se puso fin a una historia que distinguió desde siempre a Neuquén, que como buena ciudad aluvional, supo acunar entre sus características a este tipo de boliches, cercanos a la vía, en la zona del Bajo, allá por los primeros años del siglo XX.

El proceso que terminó con esta lapidaria prohibición, comenzó en mayo de este año, cuando la concejala de Libres del Sur, Mercedes Lamarca y sus pares de UNE, presentaron el proyecto de ordenanza, y lo alimentaron con muchas actividades con el objetivo de instalar el tema en la opinión pública.

“Este paso además de alinearnos con la legislación nacional que tipifica el proxenetismo como un delito, en el plano simbólico y cultural viene a desnaturalizar la explotación sexual” dijo Lamarca al finalizar la sesión.

“Está claro que ninguna mujer nace para prostituta y sabemos que en la mayoría de los casos detrás de las mujeres que ejercen la prostitución hay una historia de desigualdad de oportunidades, vulneración de sus derechos” señaló la concejala y axplicó que “las redes de trata en nuestro país se instalaron en base a una estructura prostibularia ya existente y nosotros no podemos mirar para otro lado”.

Además de prohibir la instalación de nuevos locales la ordenanza plantea la caducidad de los que actualmente estén vigentes.

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